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Gracias por tu visita, los fics que se publican aquí son salidos de mi imaginación, con los personajes prestados de la gran Meyer… te agradecería que me avisaras si ves algún fic mío publicado por la web, eso se llama plagio y hay que combatirlo. Gracias!

Te toma muchos minutos leer un capitulo? Entonces puedes tomarte un minuto para comentar, no pido nada más. Escribe que algo dejas y lee que algo llevas.


Aunque no te pueda ver, Capitulo 1: Furia


Furia

Hay un hombre en este mundo que nunca sonríe
No lo hace desde su tragedia, unos meses atrás…
En el principio había una madre, un padre y un niño
Solo bastó un segundo para quedara nada…


Había bruma, neblina en la noche… y prendí los faros delanteros de alto alcance, aunque era inútil. Noah  gritaba en el asiento de atrás porque quería jugo. Tanya replicaba a mi lado “cuando lleguemos a casa Noah”. Yo activé el limpiaparabrisas para ver mejor. No habían luces en la carretera, solo las mías. Noah gritó porque tenía sed. “No ahora Noah, en casa”. Él se puso a llorar. Tanya resopló a mi lado y masajeó sus sienes, me miró y no me atreví a devolverle la mirada, parecía furiosa “Que sea la última vez que te pierdes jugando naipes con Emmett!”. Mierda, ahora el culpable que el niño estuviera así era yo. Aceleré más para llegar rápido a casa y la aguja repasó los cien kilómetros por hora. Noah lloró de nuevo. Tanya bufó y me miró nuevamente. Podía sentir su mirada perforando en mi cráneo. Apreté los dientes para no hablar y regañar al niño, no tenía culpa… la tenía yo. Sobrevino una curva… una curva en la carretera. Del otro lado bosque. No saqué el pedal… y vinieron las luces. Me cegaron. Grité…

Grité

Abrí los ojos pero solo vi oscuridad, solo eso… nada. Mi pecho agitado subía y bajaba y toqué mi frente, estaba empapado en sudor. Lo mismo todas las malditas noches, pero ahora eran más frecuentes. Me senté en la cama y esperé a que mi respiración se restableciera, tanteé sobre la cama y bajé mis piernas a un costado, rastrillé mi cabello con mis manos y dejé caer la cabeza en ellas, tenía calor y necesitaba ir al baño.

Suspiré frustrado y me paré, seguí la orilla de la cama rozándola con mi pantorrilla y alcancé con mi mano el dosel de la cama, caminé arrastrando mi mano por todo el dosel hasta que lo perdí, caminé tres pasos cauteloso hacia la dirección que había aprendido donde quedaba el baño y encontré la puerta. Allí todo fue más fácil, mi problema eran los espacios grandes donde no tenía un punto de referencia, por eso no salía más allá de mi habitación, tal vez, cuando mi madre o Ángela me acompañaban salía de estas cuatro paredes al resto de la casa, mi lugar favorito era el patio. Podía escuchar y sentir más que en cualquier otro lugar, las aves, el viento… nunca creí que el viento tuviera un sonido o nunca le presté atención, la suave música que venía de la cocina, tampoco sabía que a Sue le gustara cocinar oyendo Chopin o Beethoven, definitivamente la mañana era mi hora favorita para salir al jardín,  a veces oía a Noah leer a mi lado o hablar con mi madre o Ángela, extrañaba sus gritos de alegría al correr a los patos y aves del jardín. Extrañaba ver sus ojos verdes como los míos, extrañaba su cabello castaño… extrañaba ver su expresión feliz… lo extrañaba.

Terminé de lavarme las manos y tanteé e busca de la toalla, mi madre o Ángela habían organizado el baño sacando del camino toda cosa que pueda lastimarme, lo hicieron después de mi primer accidente, cuando buscando el cepillo de dientes… un simple y corriente cepillo de dientes, me corté la mano con la navaja de afeitar. Me hicieron puntos en la herida y luego de eso todo desapareció.

Encontré la toalla y luego de secarme las manos salí del baño despacio y tanteando la pared hasta donde pude tocar su final, nuevamente di tres pasos y me topé con el dosel de la cama.

Me senté en ella y alcé mi mano para alcanzar el reloj especial que mi madre había traído, reloj que hablaban… reí irónicamente la primera vez que me dijo la hora, realmente alguien de buen corazón había inventado estas cosas para facilitarnos la vida. Lo agradecía.

Sentí pasos en el corredor y supe que ya era hora, según el reloj parlante, de que alguien viniera, seguramente mi madre, que había estado con nosotros desde que todo sucedió. Unos golpecitos suaves resonaron en la puerta y supe que ciertamente era ella, había aprendido a distinguir unos golpes de otros, el de ella era suave y espacioso, solo dos y los de mi padre firmes y rápidos… casi siempre tres, los de Ángela eran siempre mecánicos, tres y suaves.

_Permiso hijo, buenos días_ dijo al entrar, dejó un suave beso en mi frente y caminó lejos de mí, sentí el correr de los anillos de las cortinas y resoplé enojado,

_No sé por qué haces eso todas las mañanas, no puedo ver Esme… me da igual si hay luz o no_ murmuré cerrando los ojos por puro instinto, ella rió pero sabía que era una alegría que no estaba allí realmente,

_Siento informarte hijo que otras personas si lo hacen, Ángela y yo… y Noah, por lo que no nos gusta entrar a una habitación oscura_

Nuevamente sentí unos pasos en el corredor y tres golpes mecánicos suaves en la puerta… Ángela.

_Buenos días Esme, Edward… ¿cómo dormiste?_ dejó algo sobre la mesa cerca de la ventana, seguramente la charola del desayuno y se acercó a mí, tocó mi hombro a modo de saludo,

_Bien_ mentí.

_ Solo déjame preparar tu ropa para hoy y te prepararé el baño_  dijo ella alejándose de mi lado,

_Gracias Ángela_

Ella realmente era muy buena enfermera, a demás se había convertido en una persona de mi confianza, me había tenido paciencia y había sido la única a demás de mi madre en acercarse tanto a mí. No dejaba que nadie más lo hiciera, prácticamente yo había muerto para el mundo, algo que debió haber sucedido.

_Edward… tengo que hablar contigo, hay algo que debemos tratar_ dijo Esme a mi lado, acarició mis cabellos y en mi oscuridad pude ver su rostro llena  de preocupación,

_¿Qué es madre? ¿pasó algo con Noah?_ pregunté recordando los ojos verdes de mi hijo. Sentí a mi madre suspirar a mi lado y supe que era eso.

_Ayer por la tarde se presentó la nueva institutriz, ella… tiene buenas referencias y un currículo satisfactorio, Carlisle la aprobó y yo también lo hago, Noah aún no la ha visto y ella tampoco a él, solo esperamos tu palabra…_  

Pensé un minuto en lo que ella había dicho, yo me había mostrado reticente en un principio con este tema, no quería que nadie más que su madre enseñara y cuidara a Noah… pero en vista que ella no puede hacerlo, ni yo tampoco, puse a mi hijo en manos  de mis padres. Ahora era tiempo de que ellos siguieran con su vida… era tiempo, pero era tan difícil para mi no poder darle a mi niño lo que necesitaba, ¿tenía que poner su pequeña vida en manos de alguien más? ¿era eso lo que Tanya hubiera querido?... seguramente lo que hubiera deseado como la primera de las cosas era su bienestar y si una tutora pedagógica podía dárselo, tenía que resignarme a decir que si.

_¿Cómo se llama?_ pedí con la cabeza gacha en signo de derrota,

_Ella es Isabella Swan, tienes 26 años y es Licenciada en Arte y Literatura, no está casada ni tiene hijos, solo un padre que vive en un pequeño pueblo de Washington y nadie más. Ella fue recomendada por Irina, estudié su legajo y puedo decir que ella es lo que esperábamos, es la indicada… hijo, lo que yo vi en ella ayer cuando hablamos fue más que un título, ella realmente puede hacer conexión con Noah_

_Madre, solo Tanya hacía una buena conexión con Noah… ella se fue y ya no queda nada_ murmuré. _esta mujer seguramente sentirá lástima por él y recibirá una buena paga por eso. No quiero que a mi hijo le tengan lástima… nadie_

_Edward, no seas pesimista, claro que tienen una posibilidad, en especial Noah… debes creer en eso por él por favor, tu padre no quiere dejarte así en este estado_ pude sentir su voz quebrada _vi algo en esta mujer y definitivamente no fue lástima_  respiré profundo,

_Madre, por favor… déjame lidiar mis sombras con Carmen_ pedí. Carmen era mi psiquiatra desde que había sucedido todo, por más que no deseaba compartir mis sombras con nadie, lo necesitaba… necesitaba los medicamentos para no tener las pesadillas que a veces, de todas maneras lograban pasar la barrera de los psicofármacos. Parecía que lo último que iba a ver para siempre era mis propias pesadillas.

_Está bien, solo te pido que lo consideres._ pidió palmeando mi mano _Bella vendrá mañana a conocer a Noah, ella quiere conocerlo antes de proponer un contenido para comenzar con su educación…_

_¿Bella?_ pregunté sin prestar mayor atención a lo que me había dicho luego. _Sabes que no me gusta la informalidad con los empleados_

_Edward, ella será la mujer que cuide a tu hijo… ¿no crees que deberías darle algo de crédito?_
_Veremos cómo mi hijo la toma, si la rechaza no quiero reproches, te lo advertí._

Sentí su suave caricia en mi cabello y se levantó de mi lado, besó mi frente y musitó un “Veremos” antes de caminar lejos de mí. Sentí que abría la puerta y salía al suelo de mármol del pasillo.

_Aquí está tu desayuno Edward, mientras lo tomas la bañera se está llenando_

Asentí ausentemente ante las palabras de Ángela.

~‡~

_¿Quieres ir al jardín?... hay un buen día afuera, tal vez Noah esté leyendo un libro en el exterior_

_No_ gruñí con rabia, no e gustaba que trataran de sacarme de mi habitación como si fuese un perro al que tenían que sacar a pasear. _Me quedaré en el balcón, pon algo de música y déjame, debes tener cosas más importantes que hacer más que mirarme cayéndome a pedazos._

_Edward…_

_Ángela, hazme caso, tómate el resto de la tarde libre… te compadezco por estar encerrada en estas cuatro paredes con alguien como yo_

_Es por lo que me pagas Edward y deja de comportarte como el hombre más desgraciado de la tierra…_ ella se detuvo abruptamente y yo me tensé en seguida. Mierda!... ¿qué mierda se creía? Lo que me sucedió fue para mí el desastre más grande de la tierra _perdón…_ susurró segundos después _pero no puedes quedarte aquí revolcándote en tu autocompasión y culpa _
Me mordí la lengua, no quería lastimar a mi enfermera, a mi amiga. Ángela era la única que me decía las cosas sin miedo a que le muerda la mano, era valiente y frontal y eso admiraba de ella. En las muchas veces que me había venido abajo, ella siempre estuvo… sus brazos, sus manos, sus palabras y su fortaleza… no podía decir algo que la lastimara. No podía arriesgarme a perder mi hombro amigo.

_Noah está en la sala de la biblioteca, seguramente saldrá a leer al jardín… _

_¿Está solo?_ pregunté siendo consciente de la llegada inminente de la nueva tutora de mi hijo.

_No, hace una hora está con Isabella… su tutora, tu madre salió con tu padre a arreglar los últimos detalles de su partida_

Asentí y me senté en la orilla de la cama para pararme, al mismo tiempo reconocí las primeras notas de Moonlight Sonata de Beethoven, Ángela sabía muy bien mis gustos personales. Caminé cinco pasos tratando de no desviarme hasta que toque con la palma de mi mano extendida delante de mí, el marco de la puerta francesa del balcón.

_¿Quieres tomar algo?... le digo a Sue que te prepare algo?_

_No_ murmuré buscando el borde de la reposera de madera con mi mano. Sentí a Ángela detrás de mí… preparada seguramente para sostenerme si erraba _vete, no lo sé… lee un libro, recorre el jardín, ve a los establos y cabalga, no lo sé… estaré bien_

_Que terco eres por dios…_ dijo con arrebato _a veces quisiera darte una patada… aggh_ su voz era baja pero clara.

Reí sintiendo la madera de arce en mis manos y caminé hasta sentarme en la reposera _ Hazlo, saca esa frustración… tal vez me lo merezco_

Ella rió con burla antes de poner una manta sobre mí.

_Estaré en la cocina con Sue, tal vez tomaremos el té en el jardín_

No dije nada, ella apretó mi hombro con su mano, señal de que salía de la habitación. Cerré los ojos inútilmente, la oscuridad seguía siendo la misma que si los tuviera abiertos y me concentré en las notas del piano.

Mis dedos se crisparon, la sensación de las teclas blancas y negras quemaba en las yemas de mis dedos. El día ese en la carretera mató todo, mi amor por todas las cosas… me sentía vacío, mi corazón había sido arrancado por el puño de la muerte que se llevó lo que más amaba, que me dejó otra parte de mí. Pero que no merecía lo que había sucedido…

Los minutos pasaban y lo único que podía escuchar eran las notas de los clásicos que venían desde dentro de mi habitación, la brisa azotando suavemente las ramas de los árboles cercanos, las aves en el jardín y hasta me parecía escuchar con la agudeza de mi oído, el arrullo de las aguas del manantial cercano a la pradera de mi casa.

Faltaba lo humano… faltaba el calor de la familia…

De un momento a otro comencé a estremecerme por la brisa fresca y me senté en la reposera, Ángela no había vuelto… no podía llamarla tampoco, ella merecía un momento de paz. Me paré y caminé hasta las puertas francesas, el calor de mi habitación me envolvió y tanteando sobre los pocos muebles que tenía mí habitación llegué hasta mi i pod que reposaba sobre una pequeña mesa de café. Sintiendo con mis dedos oprimí el botón y la música cesó de inmediato.

Tal vez tenía que dejar mi orgullo encerrado en esta habitación y salir al jardín para oír a Noah, su voz me daba tanta calma… y por alguna razón yo la necesitaba tanto.  Me sentía distinto esa mañana, no podía discernir qué era lo que sentía en realidad, pero era como si mi piel estuviera atenta y en alerta por algo. Sentía  como cuando era niño y me sentaba en la cornisa de mi ventana viendo los relámpagos de una tormenta de verano a la distancia, cuando los bellos de mis brazos se crispaban por la electricidad… expectante… intrigante… palpable.

¿Qué mierda era?

Me quedé un momento allí parado y estiré la mano lentamente hacia adelante, sabía que frente a mí, sobre la mesa de té, había un portarretrato. Cuando sentí en mis dedos el frío del arco de plata lo tomé fuerte con mi mano y lo atraje a mí, con los otros dedos recorrí suavemente el vidrio que cubría la fotografía que ahora ya no podía ver, pero que recordaba con tanto detalle.

_Te extraño Tan_ susurré despacio, mi voz parecía tan solitaria en el silencio de la habitación… tan rota _ tu hijo está allí, con otra mujer que no eres tú y no me gusta. Tú deberías estar allí con él cariño… Ojalá supiera qué hacer, ojalá me orientaras, me dieras algo…_

Un ruido vino de abajo, algo que me tomó de sorpresa al punto de soltar el retrato de entre mis manos, cayó al suelo y solo pude sentir el sonido de los vidrios haciéndose añicos…
_Mierda!_ grité sintiendo mi sangre fluir por mi cuerpo. Alguien me iba a escuchar hoy.


POV Bella:

No podía apartar mis ojos de él. Su pequeña mano se aferraba al  crayón colorado con el que coloreaba el cabello del perro en la hoja frente a él.   ¿Cómo en tan poco tiempo… prácticamente desde cuando crucé el umbral de la puerta esta mañana, este pequeño me había atrapado en su puño?

Y desde ese momento no pude sacar mi sonrisa de mi rostro, una sonrisa que a él le costó devolver. Pero estaba allí para al menos hacer el esfuerzo para sacarla a relucir, porque en el breve momento en que su sonrisa había hacho presencia ese niño me dio un nuevo objetivo con el cual obsesionarme, hacerlo feliz.

Me sentía nerviosa cuando Esme me acompañó mostrándome los cuartos inferiores de la casa, el salón, el cuarto de juegos, la gran cocina y despensas,  la oficina principal, que casi ya no era utilizada, la gran biblioteca con un juego de cómodos sofás en el medio y el solárium, cuyas paredes de vidrio daban directamente a un interminable y equipado patio trasero.

Allí fue donde me encontré al niño que capturó mis sentidos, estaba jugando con algunos muñecos de caricaturas, haciéndolos luchar entre si y desplegándolos por encima de su cabeza como si volaran. Esme me hizo esperar en la mitad de la enorme habitación, claro… el niño le tenía miedo a las personas. Llana y literalmente tenía que tratar diariamente con un niño que me iba a temer. Pero confiaba en mi formación psicopedagoga como para poder enfrentar lo que fuera, quería ayudarlo, quería hacerle saber que yo podía entenderlo y esperaba que con el tiempo él me abriera las puertas tanto de su corazón como su alma.

Esme le habló  entre caricias y sonrisas, pude ver que él era como un pequeño tesoro para ella, parecía ser la luz de sus ojos por cómo lo miraba. Finalmente ella volvió a mí con un pequeño niño tomada de su mano, tímido y asustadizo, que parecía querer esconderse detrás de ella.

_Bella… quiero presentarte a mi adorado nieto, Noah…_ ellos llegaron hasta mí y no pude más que sonreír mientras me agachaba a la altura del pequeño.

_Hey Noah_ dije suavemente al niño que se escondía detrás de la falda de su abuela _ soy Isabella, pero puedes decirme Bella… ¿a qué estabas jugando? Parecía muy divertido…_

Él miró por debajo de sus pestañas asomándose detrás de Esme y pude verlo con detenimiento. Lo primero que vi fueron sus verdes ojos, grandes y enmarcados por gruesas pestañas, su piel pálida y rostro pequeño y su nariz surcada de pequeñas pecas y su cabello… un desorden castaño claro.

_Stars Wars_ dijo bajito.

_¿Stars Wars?... wouu… y ¿cuál es tu personaje preferido? El mío es Yoda_ dije sonriéndole con un encogimiento de hombros _ a mi hermano le gusta mucho Obi Wan sin embargo_

_A mí también me gusta Obi wan_ dijo abriendo los ojos con sorpresa

_¿En serio?... es un gran maestro, muy perseverante y sabio_ murmuré abriendo mi bolso mensajero que reposaba en el suelo delante de mí, rebusqué entre mis cosas hasta que encontré lo que buscaba _sabes… creo que a Obi le gustaba mucho las cosas nutritivas_ puse delante de mí un pequeño pote transparente de plástico hermético con ensalada de frutas en su interior, mi almuerzo. Noah abrió los ojos y sonrió… por dios… sonrió! Y fue una sonrisa que guardé en mi corazón y que esperaba ver más seguido.

_¿Quieres que lo compartamos en dónde estabas jugando con tus muñecos?_ rebusqué en mi bolso y alcé en el aire dos cucharas _vine preparada_  él asintió tímidamente y miró a su abuela,

_Ve con Bella cariño, ella vino quedarse contigo toda la tarde, yo prepararé un pastel junto a Sue ¿quieres?_

Vi la pequeñas arruguitas en su ceño, la miró por un momento alarmado, pero Esme hizo lo mismo que yo, se arrodilló a su altura y acarició su cabello revuelto,

_Estará bien cariño, estaré en la cocina… ¿quieres jugar con Bella con tus muñecos?_ él asintió nuevamente _bien, entonces tienes que mostrarle_ 

Por un momento miré con curiosidad a Esme, que tomó mi mano y la alzó frente a mí, con su otra mano tomó la de Noah y la depositó en mi palma con reverencia, como si hubiese unido dos eslabones de una cadena.

_¿Puedes hacer eso por mí amor?_ dijo mirando a su nieto _enséñale a Bella lo que Santa te trajo de regalo hace unos meses_

El niño nuevamente sonrió y Esme se paró para comenzar a alejarse, miré a Noah con cautela preparándome para que huyera de mí llorando o sucediera algo, pero él simplemente tiró de mi mano hasta que me obligó a pararme.

Él no hablaba mucho… parecía hacerlo cuando no le quedaba otro remedio o tenía que decir algo importante. Solo se sentó allí a jugar con sus muñecos mostrándomelos sin decir palabra, solo elevándolos para que yo los mirara. Jugué con él y tomé algunos libros que había en una silla reposera fuera del solárium. Ojeé las páginas de un libro con gráficos que contaban varios cuentos clásicos modernos y otro con solo imágenes de pinturas fantásticas, dragones, caballeros, hadas y otros seres. Me sorprendí cuando vi los libros que este niño de 6 años releía cada tarde, era increíble el nivel de coeficiente que parecía tener, sin embargo… fallaba tanto en otras cosas, como la socialización o la confianza.

Esme nos llevó a la iluminada biblioteca diciéndome que podía dirigirme a cualquier lugar de la planta baja como si fuera mi propia casa. También me puso a sobre aviso de su salida, contenta de que las cosas entre su nieto y yo parecían  ir bien, decidió salir a hacer algunos trámites para su inminente viaje.

Nos sentamos en una mesa de estudios que había entre las paredes de libros y frente a una ventana enorme y saqué de mi bolso varios libros de cuentos para mostrárselos a Noah, uno de ellos era para colorear. Él se entusiasmó en seguida y abrió la caja que había sobre la mesa con su nombre en ella. Dentro tenía varios útiles escolares, goma, lápices, temperas, pegatinas y hojas en blanco para dibujar. Pero él solo sacó un crayón colorado para cerrar prolijamente la caja luego.

_¿Eso es un perro? _ murmuré luego de haberlo observado por largo tiempo, él asintió sin levantar la mirada _ nunca vi un perro rojo_ dije con una sonrisa suave. Él detuvo el movimiento del lápiz sobre la hoja y levantó ese par de ojos verdes para mirarme,

_Es Clíford_ dijo simplemente para volver a colorear.

_¿Clíford?_ pregunté repasando en mi memoria las caricaturas que conocía, no había oído hablar de Clíford, ni de los que habían sido mis alumnos.

_Sí_ dijo él como si fuera lo bastante obvio _el gran perro rojo!_  alzó sus manos sobre su cabeza imitando un gigante.

_Oh…_ me sacudí mentalmente por no haber hecho zapping últimamente para ver, aunque sea de pasada, los canales de caricaturas _¿y tú tienes algún perro?_

Él negó con la cabeza, sin dejar de pintar,

_Bueno, yo tengo uno… se llama Marley, como el de la película, solo que el mío es un labrador dorado_

Noah alzó la mirada y dejó de pintar, sus ojos me observaban extrañados, como si trataran de comprender algo,

_Hum…_ rebusqué en mi bolso nuevamente y saqué mi teléfono celular, busqué entre mis archivos de fotos y encontré la que quería, le coloqué el celular cerca de su rostro y él miró con detenimiento _mira, este es mi hermano y este es mi perro… Marley_

_Marley_ repitió como tanteando el terreno. Asentí y me acerqué a él para ver la pantalla juntos, _esta fotografía es de hace un año, era pequeño aún allí y a mi hermano le gustaba jugar con él cada vez que tenían que bañarlo en el patio_

_¿Es tu hermano?_ preguntó en voz baja, hubiese sido imposible escucharlo si la sala no hubiese estado en silencio. Asentí…

_Es Emmett, mi hermano menor por dos años._ dije pasando a la siguiente foto donde Emmett estaba sonriendo a la cámara, mostrando sus profundos hoyuelos y su mirada luminosa.

_No tengo hermanos, ni mamá…_ dijo bajito antes de volver a colorear a su gran perro rojo. Me quedé mirándolo con una opresión en el pecho…

Este niño estaba tan solo, no hermano, no mamá… y no podía ni imaginar qué tan ausente era su papá, porque ni siquiera lo había nombrado.

Continuó coloreando mientras yo revisaba los estudios médicos y psicológicos que tenía Noah en su historial médica. Todos señalaban una sola cosa que le impedía ser un niño relativamente normal, Estrés Post Traumático.

Hojas y hojas en ese expediente explicando porque Noah no podía insertarse en la sociedad o no podía salir de su casa más allá del jardín. Miedo, pánico, ansiedad y miles de cosas más que describían casi el mismo diagnostico. Noah tenía traumas, que un equipo de profesionales atendía. Psicóloga dos veces por semana,  médico pediatra dos veces al mes, una psicopedagoga una vez a la semana  y finalmente su tutora educacional, o sea yo, que iba a trabajar diez  horas todos los días con este niños. La responsabilidad era mucha y también la paga, muy generosa, pero de solo pensar que tenía este niño tan roto en mis manos para tratar de llenar su vida, me estremecía. Quería hacerlo bien, quería poner todo de mí y darle lo mejor de mí… solo tenía que tener paciencia y perseverancia porque sabía que no iba a ser una tarea fácil. .

 _Señorita Bella… quiero jugo_ dijo haciéndome alzar la mirada de su historial médico. Sonreí con una mueca y asentí parándome de la silla, alcé mi mano hacia él y esperé a qué él me diera la suya.

Él me miró detenidamente por un momento y vi casi hipnotizada cómo subía su bracito para tomar mi mano con la suya. Sonreí comenzando a caminar fingiendo indiferencia… un niño como Noah no debía ser consciente de la atención que atraía, porque si no sería más consciente de su problema y Noah no necesita ver la preocupación en el rostro de los demás, si lo que el necesitaba era apoyo y un poco de normalidad en su vida.

Dejé que él me llevara por la casa, pasando por la biblioteca, la sala y desviándonos por el vestíbulo para ir al corredor que llevaba a la cocina. Entonces me detuve en seco al ver lo que tenía frente a mí y que antes no había visto. Un gran piano de cola negro, se encontraba solitario a un lado del vestíbulo, en un pequeño saloncito luminoso y de paredes blancas…. Era como un rincón escondido de la casa, en el que se guardaba un gran tesoro.

_Oh cielos_ dije petrificada mirando ese lugar, era como un cuarto sacado de ensueño. Las cortinas de encaje caían a lo largo de los amplios ventanales y solo el piano ocupaba ese lugar… _¿sabes tocar el piano?_ dije volteando a ver a Noah. No me parecería extraño que este niño prodigio supiera tocar, después de todo. Parecía como si él fuera capaz de hacer cualquier cosa que se propusiera

_No… no sé_ dijo mirando con anhelo el piano en medio de la sala vacía.

_Oh… ¿quieres aprender? Puedo enseñarte algo_ dije acuclillándome a su altura, _¿quieres probar?_

Él miró el piano un momento y luego a mí,

_No sé…_ dudó.

_Ven_ dije poniéndome de pié y entrando al pequeño saloncito.

Toqué con la punta de mis dedos la madera noble que cubría las teclas del piano y abrí la tapa. Las teclas blancas y negras brillaban como si nunca hubiesen sido usadas. Por un momento dudé si tenía que sentarme allí y hacer mi ridícula versión de “Palillos chinos”. Pero por dios… Quería hacer reír a ese niño, verlo triste me llenaba el alma de dolor y aunque lo hubiera conocido hacía unas horas, lo sentía ya tan cercano a mí.

Me senté en el taburete del piano y él se sentó a mi lado,

_Tocaremos Palillos chinos_  dije colocando mis dos dedos índices en las teclas correspondientes, le pedí que hiciera lo mismo y  segundos más tarde comenzamos  a tocar.

Era divertido cómo él trataba de seguirme el ritmo, yo había comenzado suave y lento pero el ritmo fue incrementando mientras pasaban los segundos.  Reí cuando nuestros dedos quisieron tocar una misma tecla y Noah sonrió vivazmente, pero todo terminó abruptamente.

Nos sobresaltamos por un estruendoso ruido en el segundo piso y Noah en seguida saltó del taburete del piano, asustado y temblando,

_No…_ susurró mirando hacia la puerta del saloncito.

_Qué mierda hacen tocando el piano!_ gritó alguien con fiereza. Mi corazón comenzó a retumbar en mis oídos y salté del taburete tomando a Noah de la mano para salir de allí. _Lárguense de allí ahora mismo, mierda!... no tienen derecho, es mi puta casa!_

_Papá_ gimió Noah mientras caminábamos hacia el salón.

Entonces lo ví.

El hombre bajaba las escaleras de mármol, aferrado ambas manos a la barandilla y tanteando con el pie los escalones. Estaba vestido con un pantalón simple de franela gris y una camiseta blanca, su cabello cobrizo estaba revuelto y caía sobre su frente, sus ojos vacíos pero de un penetrante color verde miraban hacia un punto distante…

Supe que era el papá de Noah, el señor Edward Cullen.

_¡¿Quién mierda anda ahí?!_ gritó eufórico. Sentí que Noah se estremecía y cuando quise agacharme para llevarlo en mis brazos, él soltó mi mano y corrió hacia la puerta francesa de la sala que daba al patio.

_Señor…_ gemí casi sin voz.

Él se detuvo abruptamente en el tercer escalón de la escalera y frunció el seño petrificado. Podía oír los latidos de mi corazón resonando en mis oídos, miré hacia la sala buscando a Noah pero las puertas francesas estaban abiertas de par en par, él había corrido hacia afuera asustado y tembloroso… debía ir a buscarlo.

_¿Quién mierda eres?_ dijo el hombre haciéndome voltear hacia él _¿eres la tutora de mi hijo?... ¿tanta libertad te dieron que te atreves a tocar lo que no te pertenece?_

Abrí la boca sin saber qué decir. ¿De qué me estaba acusando?... dios… nunca pensé que mi primer día terminara de esa manera. Negué con la cabeza dándome cuenta que él no me podía ver,

_No señor… yo.._

_Fuera de aquí!_ gritó exaltado deteniendo mi intento de disculpas _¡Toca otra vez el piano y no me importa una mierda quién seas!... te despediré! Fuera!_

Oh cielos…

No pude más que salir corriendo de allí con la esperanza de encontrar a Noah. El primer día del resto de mi vida y todo se había dado vuelta abruptamente. 

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Moonlight Sonata


Hola hermosas!!! auuuu por fin pude actualizar este fic, irá miercoles de por medio amores. A ver qué impresión dejó este primer capi, espero que les guste y dejen sus comentarios. Nos vemos este sábado con La chica compañía... o antes, veremos... besotes!!!

3 comentarios:

coki cullen dijo... [Responder]

Pobre noah!!! y pobre edward!!! que tan duro tiene que estar siendo para ellos... y pobre bella...menudo primer dia de trabajo... solo que ese niño..que bonito... eso recompensa la mala leche de edward...

me encanto el primer capi...este fic promete mucho muchooooo!!!

nydia dijo... [Responder]

dios pobre bebe me imagino el susto que se a llevado y la pobre Bella....Me encanta ....Siguan asi...Besitos...

CindyLiss dijo... [Responder]

Pobre Noah que susto, pero es normal la situación de los dos...que uno sea tan introvertido y el otro tan gruñón, pero ambos tienen que sanar...

Me encanto el primer capitulo bastante intenso, pero igual de emocionante...

Nos leemos en siguiente...saludos..ciaooo

Cl