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Gracias por tu visita, los fics que se publican aquí son salidos de mi imaginación, con los personajes prestados de la gran Meyer… te agradecería que me avisaras si ves algún fic mío publicado por la web, eso se llama plagio y hay que combatirlo. Gracias!

Te toma muchos minutos leer un capitulo? Entonces puedes tomarte un minuto para comentar, no pido nada más. Escribe que algo dejas y lee que algo llevas.


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EPÍLOGO

Hola amigas!! por aquí finalizando este fic, el primero que hice... wauuu nunca creí poder hacerlo, pero acá estoy, despidiendolo. Mi bebé y el mimado de mi corazón, Ángel... fué una linda experiencia y espero que lo hayan disfrutado tanto como yo. Demás esta decir que las amo y les doy las gracias por seguirlo... nos vemos en el próximo que el lunes ya toma su lugar, besotes y COMENTEN... mi corazón se alimenta de sus palabras...

Ángel de medianoche

EPÍLOGO:

El tiempo no pasa para mí… es algo tan efímero e incierto cuando estoy junto a él. El lugar tampoco importa… siempre que en el lugar en el que este yo… también este él. Si alguna vez creí en las almas gemelas, esa idea fue un tanto descabellada al tener mi primera decepción amorosa… eso se daba en las telenovelas y en los libros que solía editar y leer por tanto tiempo en mi vida humana, cuando me hirieron y sufrí la ruptura que me permitiría conocerlo… no creí en nada, no había romance, ni amor, ni dulzura en este mundo que me hiciera recomponer los pedazos de mi corazón roto… entonces lo conocí, lo amé casi a primera vista y sin creer en esas trivialidades… me salvó, me sanó y me amó… devolviéndome a la vida que tan cegada estaba en querer vivir.

Es un ángel… un hermoso y brillante ángel, no importa lo que él diga que es, no interesa su naturaleza ni la mía… de hecho lo agradezco con todas las fuerzas de mi corazón muerto… el hecho de ser lo que somos nos da una infinita y larga vida juntos, eso es suficiente para mi…

Amor… no, la palabra amor es algo tan poco para describir lo que siento por él y lo que demostramos juntos… somos mucho más, somos dos complejas partes de un todo, somos dos piezas de un rompecabezas que si no se hubiesen encontrado el mundo no sería mundo… tuve que haber nacido, llorado y sufrido y ser abandonada para toparme con él… y si me tocara volver a vivir la vida de la peor manera, gustosa lo haría con tal de saber que al final sus ojos dorados me mirarían con tanto amor. Con dicha me volvería a entregar a la inmortalidad si el beneficio sería no separarme jamás de él…

Y… aquí estoy, viendo pasar la vida con él a mi lado… y cada día no es suficiente aún, cada año no me es suficiente… necesito más de él, siempre desearé más…

Cada día estamos haciéndole honor a nuestros votos que nos prometimos hace ya 50 años atrás… tan lejanos para tan pocos aún, pensar que nos espera toda una eternidad… todos los años tenemos nuestra Luna de Miel y en cada aniversario me vuelve a prometer amor eterno como la primera vez.

Y hoy estamos aquí… cumpliendo medio siglo juntos, acariciando las melillas de mi esposo mientras aún estamos en la cama luego de demostrar nuestro amor físicamente, no necesitamos de un aniversario para hacerlo… solo que esta vez es especial.

_Deja de hacer eso si quieres ir a nadar_ me dijo mientras mi mano recorría su pétreo pecho desnudo…

_¿y si prefiero quedarme aquí?... ¿iras tú solo?_

_no… ni loco te dejo…_ dio vuelta en la cama y me miró a los ojos, _ni lo sueñes Bella… tendrás que sacarme a patadas_

_Convénceme…_ dije seductoramente a sabiendas que lo excitaría…

_¿a qué?...¿que me saques a patadas?_ entrecerré los ojos y lo fulminé con mi mirada,

_A que vallamos a nadar_ dije, sin duda quería nadar en las cálidas aguas del atlántico y pasear desnuda por las blancas arenas del sur de Cabo Blanco en Sudáfrica, lugar donde mi esposo me había sorprendido para pasar esta Luna de miel…

_Mmmm… ¿qué te parece si te convenzo así?_ me dijo mientras su largo dedo descendía lentamente entre mis pechos hasta llegar a mi ombligo… yo sonreí y cerré los ojos disfrutando de su suave toque,

_¿O así?_ dijo cuando su dedo llegó hasta mi parte más intima, mordí mi labio queriendo más… enseguida su dedo se coló entre mis pliegues y comenzó a acariciar mi clítoris… mi respiración se tornó entrecortada como pasaba cada vez que hacía eso. Lo acarició suavemente al principio trazando suaves círculos y luego con más ímpetu excitándolo dolorosamente…

_Edward…_ no pude evitar gemir su nombre, lograba volverme loca y estaba desesperada por más. Él entendió mi suplica y llevó su dedo más adentro mientras yo entreabría mis piernas para dejarlo entrar,

_Mmm… estas mojada para mi… no sabes lo que me haces Bella_ yo jadeé, amaba escuchar su voz tan enloquecedoramente seductora, su dedo se adentró en mi centro friccionando exquisitamente… arqueé mi espalda y un gritito de placer salió de mis labios.

_Y siempre tan estrecha…_ dijo con su voz áspera… mi espalda se arqueó de manera que pudiera llegar más a él, mis jadeos se tornaron gemidos mientras él seguía moviendo su dedo en ese punto que tanto me hacía llegar al clímax.

_Ed… Ward oh!_ gemí

_¿Qué Bella?... dilo_ cómo le gustaba hacerme eso, volverme loca al punto de gritarlo…

_Ven…_ dije, este juego se podía jugar de a dos… el también estaba deseoso.

_¿donde?_ maldición… me iba a hacerlo gritar

_Ven adentro mío!_ grité finalmente, no importaba nada… de todas maneras nadie nos escucharía, estábamos en un lugar casi desierto en esta parte del año.

Edward se alzó sobre la cama y tomó mis caderas despegando mis nalgas del colchón, se ubicó entre medio de mis piernas y me penetró con fuerza… ambos gemimos y cerramos los ojos del infinito placer. Comenzó a mover su cadera contra la mía al tiempo que nuestras miradas se encontraban para no separarse hasta que termináramos, eso ojos eran lo que mas me gustaban de él… llameaban de lujuria cada vez que hacíamos esto y yo sabía lo que le provocaba en estos momentos. Me mantuvo aferrada con una mano mientras se movía contra mi y con la otra toco mis pechos, rozó con sus yemas mis pezones endureciéndolos aún mas y acarició toda la extensión de mi vientre hasta llega a mi clítoris, el cual estimuló mientras él aumentaba sus movimientos,

_Bella… grítalo…_ dijo aumentando la fuerza de sus estocadas, sabía lo que él quería… deseaba escuchar su nombre con mi voz distorsionada por el orgasmo, me aferré con mis manos a las sabanas rasgándolas y un exquisito placer del cual no me saciaría jamás me comenzó a inundar…

_Edward…_ dije anticipando el placer y advirtiéndole que yo estaba a punto de llegar,

_grítalo amor…_ dijo entre jadeos, no pude soportar más… su voz tan excitada me volvía totalmente fuera de mí, mis gemidos se convirtieron en su nombre y mi orgasmo me pegó con fuerza,

_¡Edward!... oh…_ sentí como se inclinaba sobre mi y con una ultima estocada él también llegó a nuestro cielo, aquel que compartíamos juntos con cada uno de nuestros encuentros…

_Bella… amor_ dijo sobre mis labios mientras sentía su calidez inundar mi cavidad, _te amo tanto esposa mía_ susurró con su frente sobre la mía y mirándome fijamente a los ojos, nuestras respiraciones entrecortadas se mezclaban con cada jadeo. Mis manos rodearon su cuello y levanté mi cabeza para besar a mi esposo que me respondió gustoso… no me cansaré jamás de esto, mis besos junto a él son eternos y maravillosos.

Hoy puedo decir que no me convertí en vampiro, me convertí en la mujer que ama enloquecedoramente a Edward Cullen, en aquella cuya naturaleza es lo que menos le importa porque su único y desesperado deseo es su esposo, porque increíblemente mientras este a su lado jamás deseará tanto algo que no fuera él, la sangre esta segunda en la lista de prioridades... de ambos.

No importa donde estemos, en que lugar ni tiempo… nuestro amor será infinito porque así debe de ser, no hay opción posible, no concebimos otra idea… nos amamos y este es un amor eterno, nos pertenecemos por que nuestras almas al fin son una sola, al fin juntas para siempre…

Capitulo 26: Mi amor eterno...

Hola amigas!! gracias por la espera, anda mal mi internet y tuve que cargar el archibo desde la compu de mi trabajo, espero que este ultimo capitulo de Àngel les guste tanto como me gustó a mi, el viernes publicaré el epílogo y ahí se termina Ángel... se que muchas no quieren que se termine, pero creanme chicas... no da para extenderlo más, cumplió su ciclo. COMENTEN!!!! gracias a todas y besotes miles!!!... en el sidebar del blog hay nuva portada, ya les avisaré el día que comience a publicar.

Mi amor eterno…

Yo vagaba por la vida preso de la soledad
perdido dentro de mi mismo
amando sin amar
Despertar significaba solo volver a llorar
muriendo de adversidad
 A la espera del naufragio un milagro sucedió
apareció mi amor.. eterno
mágico, como un sueño, como en un cuento
extendió su mano como un arcángel
y me rescato, es una en un millón mi amor eterno
 desde entonces es mi único motivo, mi verdad
su cuerpo es mi refugio, sus besos son mi paz
Como imaginar que mi alma gemela me iba a encontrar
cuando mas me hacia falta
justo cuando en mi vida no quedaba otra ilusión
apareció mi amor... eterno.
Hasta el fin del tiempo
cuando la luna no quiera nunca mas salir
prometo hoy y por siempre
que serás mi amor eterno
Luis Fonsi
 Edward POV

Habíamos ido a cazar mis hermanos, mis padres y yo… me hubiese gustado que Bella nos acompañara pero con la presencia de Ángela era un poco difícil de disuadirla de dejarla sola, y tenía toda la razón en eso, su amiga había estado conviviendo entre un clan de vampiros sin saberlo y Bella estaba sumamente a gusto con su compañía por lo tanto no había nada que temer, Bella era lo autosuficientemente responsable como para quedarse a solas con su amiga. En otras ocasiones hubiese preferido quedarme junto a ella y salir al otro día a cazar juntos, pero mi testaruda Bella no quería dejar a su amiga sola y prácticamente me obligó a salir del hotel… a demás yo no quería interferir, tenía toda la tarde y noche para que pudiera disfrutar junto a su amiga y yo no me iba a quedar como un mal tercio.

Corríamos todos juntos a través del denso bosque de Compiégne, ubicado a las afueras de Paris… habíamos encontrado el rastro de unos ciervos cerca de allí y queríamos alimentarnos de ellos, al menos, antes de la boda. Mis hermanos iban más adelante que yo y mis padres, tenía mi mente puesta en otra parte… sabía que Bella estaba bien y que estaba en buena compañía pero… aún así la necesitaba, era sorprendente para mi que nunca había dependido de nadie en absoluto, cuanto la necesitaba… Bella se había convertido en mi vida, literalmente en la razón de mi existencia por no decir menos.

_Edward… ¿por qué te quedas atrás?_ escuché la voz de Esme delante mío y cuando levanté la cabeza me di cuenta que estaba esperándome,

_¿Donde están los otros?_ pregunté al verla sola,

_Están más adelante esperándonos… ¿qué tienes hijo?_ dijo acercándose a mi y tocando mi mejilla, no me había dado cuenta en qué momento todos se me habían adelantado y yo me había quedado atrás…

_Nada… solo que me siento raro al no tener a Bella a mi lado_ dije casi para mi, cerré mis ojos y vi su rostro… la anhelaba, la necesitaba cerca mío sino no funcionaba.

_Hijo… si te pones así ahora que acabas de verla hace unas horas ¿qué será de ti cuando no la veas en toda la noche?_ dijo sonriendo mientras tomaba mi mano _vamos… despeja tu mente… se que es difícil, pero haz el intento… necesitas alimentarte._

Le obedecí y casi me reí de mi mismo de lo patético que era… dependía enteramente de mi Bella, no podía estar sin ella, todo mi ser me pedía estar junto a ella… si Emmett me hubiese visto tan totalmente idiotizado en ese momento me hubiese ganado y con razón todas sus burlas. Corrí detrás de mi madre y llegamos hasta un gran claro donde se concentraban lo siervos a los que habíamos rastreado, tomé la vida de dos… pero cuando estaba concentrado en atrapar el tercero vi a Alice tensarse unos pasos más adelante… su mirada perdida me decía que había recibido una de sus visiones, recibí sus pensamientos a penas me percaté de ella y lo que vi me aturdió… no lo esperaba, era mi Bella… estaba en su habitación rehaciendo unas maletas, su expresión era de incertidumbre y duda… una expresión que me asustó…

_Bella_ susurré y sentí unos pequeños brazos ceñirse en mis hombros, salí de mi confusión y vi que se trataba de Alice que me miraba extrañada, “Edward… no te asustes”… ¿qué significaba eso? De repente sentí unas ganas enormes de correr e ir hacia mi novia, de tomarla entre mis brazos y de ser posible secuestrarla para que jamás sintiera dudas, mis piernas respondieron pero alguien me tomó por detrás y me impidió avanzar, quise zafarme para salir de allí lo antes posible e ir hacia mi novia pero los brazos fuertes de Emmett me tomaban fuertemente por detrás, Alice me miraba preocupada

_Edward cálmate por favor…_ me dijo mi hermana con una de sus manos apoyadas en mi pecho,

_¿Qué fue eso Alice?... ¿qué pasa con Bella?_ le dije tratando de mantenerme calmo y mirándola directamente a los ojos, su respuesta mental fue la misma que mi dijo…

_Edward… es normal, déjala… está con Ángela, estará bien…_ yo la escuché pero comencé a negar con la cabeza, no podía ser normal… hasta hace unas horas Bella estaba segura de mi, estaba segura y feliz de convertirse en mi esposa.

_Emmett suéltame… necesito ir con ella_ supliqué, pero su agarre se hizo más fuerte… Alice lo miró aprobando su actitud,

_Edward si no te calmas no te dejaremos ir_

_Pero Bella…_ le dije como si no hubiera entendido la importancia del asunto,

_Bella está bien, te dije que es normal y mucho más con su complejo de inseguridad… ella estará mañana en el altar como habían quedado y yo sabré si se le ocurre algo…_

Yo traté de calmarme, era verdad… si Bella pensaba hacer algo Alice lo sabría, pero de todos modos no quería pasar un minuto más lejos de ella… si sentirse lejos de mi la hacía sentir insegura entonces jamás la dejaría, jamás me apartaría de su lado… nos necesitábamos para sentirnos completos… esa era la única verdad en la que ambos debíamos creer. Ya no tenía ánimos para seguir cazando, Emmett se quedó junto a mí mientras Alice buscó al resto de la familia para irnos a la ciudad, me dejé caer bajo un árbol con la espalda apoyada en el tronco y Emmett se sentó a mi lado,

_Hermano… no sé muy bien qué pasa por tu cabeza pero… no dudes de Bella_ escuché la voz de Emmett a la distancia, cuando caí en la cuenta de que Emmett, mi hermano que se tomaba todo en broma me estaba hablando seriamente decidí escucharlo,

_No dudo de ella… dudo de su falta de confianza, se que ella me ama… pero…_

_¿Pero qué?... Edward, al tomar un paso importante como este cualquier puede dudar…hasta yo dudé…_ me volteé a verlo, no me esperaba esa confesión de su parte, me miró algo cabizbajo y levantó los hombros, _cuando Rosalie me eligió yo… bueno tú sabes… ella es hermosa y segura de si misma, podría tener a cualquier hombre con solo chasquear sus dedos, pero hombre…_ me miró sonriente _me eligió a mí… y yo no puedo ser más feliz, después de 70 años me sigue eligiendo y eso para mi es como tocar el cielo…_ miró sus zapatos como si algo importante hubiese encontrado en ellos, luego de unos minutos alzó la cabeza y me miró, _supongo que eso mismo siente ahora Bella… te ve demasiado perfecto y se ve a sí misma demasiado imperfecta._

Sus palabras habían impactado en mí como una verdad absoluta, no podía haber otra razón… era eso, simplemente que o se veía a si misma como lo que es, gloriosa… poderosa… fuerte e inhumanamente hermosa… y definitivamente con tanto poder sobre mí.

Ya era de noche cuando llegaron los demás… mi madre y padre pensaban diferentes cosas mientras me miraban, “Calma hijo… ella estará bien”, “No pasa nada… tu madre hizo lo mismo” a lo cual no pude más que sonreír. Comenzamos a correr hacia la cuidad y mi angustia comenzó a crecer otra vez, ¿y si Bella se rehusaba a casarse conmigo?... ¿si al contrario de lo que ella pensaba yo no era lo suficiente bueno para ella?... necesitaba hablar con mi Bella y aclarar ciertos puntos, porque algo si era seguro, yo no concibo una vida sin ella.

Al llegar al hotel lo primero que hice fue ir hasta nuestra habitación, pero al entrar la encontré vacía… en seguida entré en pánico ¿y si realmente estaba arrepentida y se había marchado?, salí de allí como alma que lleva el diablo y me dirigí por el corredor hasta la habitación de Alice, la encontré a unos metros antes de llegar a su cuarto,

_Edward… Bella está en mi habitación, cálmate_ me exigió, yo estaba cegado… necesitaba hablar con ella.

_Quiero verla…_ quise esquivar a mi hermana pero me detuvo,

_Bella quiere estar esta noche a solas, no la perderé de vista…_ me dijo sosteniendo mis brazos, _a demás esta con Ángela… créeme estará todo bien_

_No, quiero verla… necesito hablar con ella_

_Mañana hablaras con ella, déjame a mi…_ me dijo en un susurro, entonces supe que tenía planeado algo en su cabeza, tendría que confiar en mi hermana.

_Alice… dile que la amo_ le pedí mientras miraba la puerta de su cuarto como esperando que Bella escuchara _dile… que no pretendo vivir sin ella, que me arrastraré si es necesario_ casi le estaba implorando,

_Lo haré… ahora vete que es noche de chicas, ella estará bien_ dejé de luchar contra su agarre y di media vuelta sin antes darle una última mirada a la puerta del cuarto.

Esa noche sería muy larga, decidí meterme en mi habitación y esperar allí, pero cuando entré me encontré con mis hermanos y mi padre, me esperaban con juegos de naipes y un x-box que Emmett estaba conectando al televisor, debí haber imaginado que algo así pasaría. La noche y parte de la mañana se pasó rápidamente gracias a mis hermanos y mi padre, mi angustia se disipó por momentos y volvía cuando pensaba en mi amor, la tenía solo a unas cuantas habitaciones de distancia y no podía ir hacia ella… tendría que conformarme con la esperanza de volver a verla en el altar. Alice apareció en mi habitación cuando ya faltaba poco para la ceremonia, sus pensamientos me decían que Bella ya estaba preparándose y que no me preocupara… que ella estaría en el altar, le pedí inútilmente poder hablar con mi futura esposa pero mi querida hermana me lo negó diciendo que Bella ya estaba vestida y que no podía, de ninguna manera, ver a la novia antes de la ceremonia, traté de ver en su mente a mi Bella… pero solo encontré la ridícula traducción del himno norteamericano en hindú…

Debíamos salir del hotel e irnos directamente a la Capilla, yo iría primero con mi madre, Jassper y Emmett y luego llegarían Bella con mi padre y mis hermanas, al llegar a la Capilla me encontré con todo el lugar arreglado para una boda, ahí caí en la cuenta de la dimensión del asunto, estaba apunto de enlazar mi vida junto a la mujer que amaba, pertenecería para siempre a mi Bella y mi pecho no podía estar más hinchado de felicidad, al recorrer el camino que me llevaba al altar no pude evitar encomendarme al Señor… yo no era muy abocado a la religión que digamos, me consideraba un maldito por mi naturaleza, pero mi padre si era creyente y si él creía que podíamos pedir el perdón y de alguna manera redimirnos haría lo posible para lograr esa redención, si algún día tuviera que partir de este mundo seguiría a mi Bella, ella seguramente iría al cielo y yo pasaría el resto de mis días limpiando mi alma, si es que la tenía, para seguir junto a ella.

Jassper palmeó mi espalda cuando llegamos a un pequeño cuartito que se situaba a un costado del altar, allí esperaríamos a que el Sacerdote diera la orden para comenzar con la ceremonia. Mi madre me brindaba palabras de ánimo y Emmett hacía algunas bromas nada graciosas para mi, yo por mi parte volví a sentirme humano ya que los nervios me estaban carcomiendo, Jassper me miraba reprobatoriamente ya que mi estado de animo sobrepasaba lo que podía controlar él, me sentía como un adolescente nervioso esperando a mi novia para ir al baile de graduación, me reí de mi mismo. Luego de unos momentos vino al cuarto de espera un monaguillo dándonos el aviso que la ceremonia debía comenzar ya que la novia estaba viniendo, suspiré profundo y salí hasta ubicarme frente al pequeño altar de la Capilla, mi madre se mantenía a mi lado y mis hermanos detrás de mí, el sacerdote nos miraba algo receloso y sus monaguillos esperaban obedientes detrás de él. Pasaron unos momentos en los que solo mantuve mi cabeza gacha tratando de captar los pensamientos de la gente que se encontraba afuera de la Capilla, la cual no era mucha ya que se situaba a las afueras de la cuidad de Paris, tal ves vieran cuando se aproximara el automóvil que traía a mi Bella, tal vez la verían a ella bajar en todo su esplendor. Pasó otro momento y entonces la vi… el Mercedes negro que habíamos alquilado para este momento se aproximaba por la calle y aparcaba fuera de la Capilla, mis hermanos también se percataron de ello… “ya está aquí hermanito, no te mortifiques más” me decía la voz mental de Emmett, “Carlisle la trae…despreocúpate” me calmaba Jassper, yo asentí imperceptiblemente y sonreí cuando a través de la mente de un hombre en la calle, vi bajar del Mercedes negro a mi amor… pude ver la incertidumbre en sus ojos aunque se veía infinitamente atractiva… gloriosa…exquisita en ese hermoso vestido blanco, le sonrió a Alice que la ayudaba a bajar pero su sonrisa no llegó a sus ojos… no era la Bella que hace unos día atrás estaba feliz por casarse conmigo…miró con expresión dudosa la entrada a la Capilla donde sabía que yo la estaba esperando y agachó la cabeza sin moverse del lugar, Alice la observaba esperándola… entonces volví a preocuparme, levanté la cabeza y miré a mi madre,

_Debo ir a hablarle…_ dije decidido, ahora ni Emmett ni nadie iba a detenerme, mi madre agarró mi brazo justo cuando di un paso hacia delante,

_Hijo… tu padre está con ella… deja que la traiga._ pero no la escuché, me disculpé con el sacerdote que me miraba preocupado y me contuve de no salir corriendo de allí, solo caminé rápidamente hasta la salida, Alice miró y puso cara de espanto al verme fuera de la Capilla… no me importó, entonces Bella alzó su cabeza… al verme se tensó y dio un paso hacia atrás al verme acercándome, Ángela me miraba incrédula y mi padre solo observó, él me conocía y sabía que sería capas de esto y de mucho más,

_Bella… por favor ven…_ le pedí mientras la levantaba en mis brazos,

_Edward Culle déjala ya!!_ gritó mi hermana, muy poco me importó. Caminé con Bella en mis brazos hacia uno de los laterales de la Capilla donde se encontraba un jardín muy bonito y donde nadie podía vernos ni escucharnos… bueno tal vez mi familia si pero eso era lo que menos me importaba… la dejé sobre sus pies en el suelo y la miré casi implorante,

_Edward…_ dijo para luego agachar la cabeza, quería decirme algo, lo noté…

_Bella, antes que nada debes saber lo que yo soy capaz de hacer por ti… anoche vi una de las visiones de Alice, tú decidiste que no eras lo suficientemente buena para mi ¿verdad?_ le dije sin contenerme, ella me miró con sorpresa y luego agachó la cabeza, levanté su mentón con mi dedo y la hice mirarme,

_Amor… tal vez no lo hayas notado… pero tú eres perfecta para mi, única y maravillosa… no necesito nada más_ le dije sonriendo ante la sinceridad de mis palabras.

_Edward… yo, tengo miedo_ dijo cerrando los ojos, ¿cómo podía tener miedo?... después que le demostré de tantas maneras que la amaba a más no poder…

_Bella mírame… ¿ves la sinceridad en mis ojos?_ ella me miró y casi sonrió pero luego negó con la cabeza agachando su mirada una vez más.

_Amor… ¿a que le tienes miedo?_ la tomé de la cintura y recargué mi frente a la de ella,

_Temo… que te des cuenta que yo soy muy poco para ti… que algún día aparezca alguien más y…_ no podía creer esto ¿qué no se veía ella misma?

_Bella…_ me sobrepasaba la impaciencia y pasé mi mano por mis cabellos jalándolos de desesperación _amor… por favor, nunca dudes de mí… de mi amor, tu eres mi sol… mi estrella personal… la que me iluminó y lo sigue haciendo cada vez con más fulgor cada día desde que te conocí… dependo de ti plenamente y lo haré por el resto de mis días Bella_ mi novia me miraba incrédula y podía jurar que si pudiera habría estado llorando, _amor… eres mi terrible adicción, yo conocí lo bueno contigo y te esperé cien años para este momento, nuestro amor es una realidad por hoy y para toda la eternidad…¿me amas?..._ mis manos tomaron sus mejillas y mis ojos no se separaron de los suyos, ella me observaba satisfecha y entonces sonrió,

_Si Edward… te amo… te amo_ nuestras bocas se encontraron y se fundieron en un beso apasionado, la besé con el miedo contenido… con locura y como si mi vida dependiera de ello, _te amo…_ volvió a repetir cuando nos separamos.

_Bueno tórtolos… hay que realizar una boda aquí_ chilló la voz de Alice, nosotros volteamos a mirarla y sonreímos, volvimos a mirarnos y no hubo palabras para afirmar lo que Alice decía, solo con nuestras miradas podíamos saber lo que quería el otro, la tomé de la mano y la llevé yo mismo a la entrada de la Capilla,

_Padre esto va a ser algo poco convencional… ve adentro con mi madre y hermanos yo llevo a mi esposa hasta el altar_ dije lo ultimo mirando a mi novia y sosteniendo una de sus manos alrededor de mi brazo. Ella me devolvió una sonrisa y asintió… mi padre nos sonrió y me dejó ver sus pensamientos “es lo mejor que puedes hacer hijo… llevarla tú mismo hasta el altar”, Alice nos miró resignada y nos felicitó para luego caminar tras mi padre. Sonó la música que nos señalaba nuestra entrada, Ave María nos daba la bienvenida a la Capilla… yo no tuve ojos más que para mi Bella, no desvié mi mirada de la de ella hasta que llegamos hasta el altar y nos vimos obligados a mirar al sacerdote para comenzar con la ceremonia.

Todo sucedió como lo marcaba la tradición, nos entregamos uno al otro con vehemencia y adoración… nuestros anillos solo fueron símbolos del infinito amor que nos sentíamos y nuestros votos sellaron la unidad… votos que hicimos juntos días antes y que no romperíamos jamás…

“Me entrego a ti ahora y siempre, para amarte por sobre todas las cosas

Para acompañar tu soledad y festejar tus alegrías…

Me entrego a ti amado mío… para acariciar la eternidad juntos y no separarnos jamás, aún cuando la tierra se desmorone… aún cuando las estrellas del cielo dejen de brillar.

Me entrego a ti en cuerpo y alma para ser tu igual y para descansar junto a ti cuando los ángeles decidan llevar nuestras almas… aún allí te seguiré amando…

Me entrego a ti amado mío para toda la eternidad…”

Capitulo 25: Preparándonos para la eternidad.

Bueno lindas!!, espero que no me maten con el final de este capi... es algo que no pude evitar...

Espero que les guste y ya falta solo un capi más y luego el epílogo... Amenlo como lo hice yo!, las quiero y espero sus COMENTARIOS... besos!


Preparándonos para la eternidad.

_Entonces… supongo… que felicitaciones!!!_ Como siempre el entusiasmo de mi amiga no se hizo esperar,

_Gracias Ángela… en verdad estoy muy feliz, y después de lo que pasó quería compartir mi felicidad contigo…_ dije tratando de pedir perdón con mis palabras _sabes bien… que esta no está completa si tu no estas conmigo… aunque más que nada perdón por decírtelo por teléfono y no ir a verte como es debido…_

_Está bien Bells… me alegra que no te olvidaras de mi… aunque me hubiese gustado que te vinieras a despedir antes de salir por el mundo_ ambas reímos por cómo lo dijo,

_Lo sé y lo siento… pensé en ir a despedirme, pero fue todo tan rápido que cuando me quise acordar Edward ya me estaba arrastrando al aeropuerto_

_Ok… igualmente te quiero amiga, aunque tengas a un novio por demás desesperado y hambriento por ti._ dijo riendo, no podía tener más razón en ello…

_Bueno Ángela… Edward te manda saludos y un “Cuídate”_ mi novio me susurraba al oído, algo que estaba haciéndome perder el control,

_Bien, gracias… que disfruten su viaje y tráeme un obsequio de donde sea que vallan_ sentenció,

_Si amiga… te por seguro que me veras llegar dentro de unas semanas con bolsadas de regalos_ reí

_No seas exagerada Bells… con un llavero de la torre Eiffel me conformo…_

_Lo sé, pero te tengo que recompensar por no haber ido a verte… déjame consentirte…_ le rogué, en verdad me dolía no haberme despedido de ella…

_Bueno… aceptaré lo que sea que me traigas, pero no malgastes tu tiempo en mi… acuérdate de disfrutar, tú más que nadie se lo merece…_

_Gracias Ángela… a penas llegue a Seattle iré a verte, lo prometo…_

_Ok… te tomo la palabra amiga, disfruta!_

_Adiós amiga…_ dije mientras Edward me abrazaba por detrás apoyando su mentón en mi hombro.

Habíamos pasado las ultimas semanas de viaje, él había insistido luego de que accidentalmente mi querido cuñadito Emmett nos había encontrado haciendo el amor en la sala de nuestra casa… ese día habíamos salido a cazar juntos después de un largo día de no habernos visto, ya que Alice me torturaba con una de sus tantas sesiones “Preparativos para la boda de Bella” y como siempre el solo hecho de verlo moverse para cazar me excitaba, el bosque no fue suficiente y llegamos a casa entre besos y toqueteos, abrimos la puerta y decidimos que no íbamos a alcanzar a llegar a nuestra habitación, lo hicimos apasionadamente en el sofá de la sala. Emmett, tan distraído y entrometido como siempre, abrió la puerta de entrada sin llamar y allí nos vió… desnudos sobre el sofá, nos quedó mirando sorprendido mientras Edward se apresuraba a taparme con su cuerpo, mi cuñadito se tapó la cara con ambas manos y gritó un “perdón” al tiempo que entreabría sus dedos para ver con un ojo, le tiré una almohada y corrí hacia mi habitación. Esa misma noche Edward decidió que era tiempo de tomarnos un tiempo para nosotros solos, así que decidió que lo que debíamos hacer era viajar por un tiempo, al menos hasta que seamos capaces de controlar nuestra desenfrenada pasión, cosa que personalmente creía imposible.

Mi novio me llevó a conocer distintos y maravillosos lugares del norte de Europa aprovechando que era invierno en esa parte del mundo, por supuesto que él ya los conocía pero que también quería que los conociera yo. Fuimos a Londres y me maravillé con el famoso Big Ban, nos tomamos unos días en España y conocí las corridas de toros aunque no había sido una muy buena idea ya que la sangre hizo que despertara mi sed tuvimos que salir de allí tan pronto como entramos, paseamos por las calles de Grecia y conocí los diferentes monumentos que se habían construido en la antigüedad, amé el Partenón. Edward había insistido en visitar Amsterdam y me maravillé con la hermosa ciudad, jugamos en la nieve y disfrutamos de nuestros cuerpos desnudos sobre esta. Llegamos a París hace unas semanas y apenas habíamos llegado ne había enamorado de la ciudad, aprovechamos mi resistencia a los humanos y los días encapotados para poder disfrutar de la ciudad, Edward no se separaba de mi ni un minuto… caminábamos tomados de la mano o con su brazo en mi cintura o rodeando mis hombros, sabía bien que era por las dudas de que mi debilidad se hiciera presente y se viera obligado a frenarme o sostenerme y yo se lo agradecía… no quería ser un monstruo por la debilidad de mis instintos. Me llevó a conocer distintas partes de la ciudad y literalmente me enamoré de una hermosa capilla, Edward notó mi entusiasmo y me propuso una locura que acepté gustosa, nos casaríamos en la capilla de la Medalla Milagrosa, pequeña y sencilla pero famosa por su historia. Alice puso el grito en el cielo ya que habíamos decidido quedarnos allí para casarnos y terminar con los preparativos de la boda…

Edward había conseguido fecha para la ceremonia, a decir verdad no encontraba explicación de cómo había hecho para conseguirla ya que la Capilla solo estaba disponible al publico para visitas, pero no para distintas celebraciones. Alice y Jassper habían llegado días después que habíamos dado la noticia de la boda para terminar con los preparativos, trajo consigo mi hermoso vestido de novia y el traje de Edward, los vestidos de las restantes mujeres de la familia y los trajes de los hombre, todo diseñado por sus hermosas manos. Habíamos encontrado un hermoso salón donde haríamos un pequeño festejo, solo nosotros… no necesitábamos de nadie más, aunque me daba pena dejar a mi mejor amiga fuera de la boda, me hubiese gustado que sea mi madrina… sabía lo que me esperaba cuando llegara a Seattle y se enterara que me había casado, pero dejarla afuera había sido por razones de fuerza mayor… ella me conocía mejor que nadie y de más está decir que iba a notar mi cambio… a demás estaba el peligro que yo seguía siendo una neófita y no quería ponerla en peligro… no sé cuál sería mi excusa.

El día se estaba acercando peligrosamente, mi futuro esposo me satisfacía como nadie y nuestra familia estaba en camino, el día que debíamos ir a buscarlos al aeropuerto Edward había insistido en que debíamos ir todos, yo me quise quedar… un aeropuerto es algo demasiado tentador, pero él había insistido…me puse los lentes de contacto que utilizaba cuando caminaba por las calles para disimular mis llamativos ojos color carmín ya casi de una tonalidad cobriza y salí de la mano de mi novio. Al llegar él me sostuvo en todo momento, mi nariz ya se había acostumbrado a sentir el embriagador efluvio de la sangre humana y mi garganta ya estaba habituándose a quemar ante esta presencia pero yo era fuerte y nunca me dejé flaquear, tenía a mi hermoso vampiro a mi lado y él era el responsable de darme las fuerzas necesarias. Me sostenía de la cintura lo bastante firme para no dejarme ir mientras esperábamos en la puerta de embarque, a nuestro lado se encontraban Alice y Jassper tomados de la mano también esperando a nuestra familia, mi futuro esposo me dejaba besos en el cuello y nuca para distraerme de vez en cuando y yo me deleitaba mientras nos abrazábamos mutuamente, el avión ya había aterrizado y la gente comenzó a aparecer por la puerta de embarque, entonces el agarre de Edward se hizo más fuerte cuando nuestra familia apareció entre la gente, quise ir a abrazar a Esme cuando la vi pero me sorprendió lo que vi, junto a ella y con una cara de sorpresa al verme estaba mi mejor amiga, yo me tensé… no quería para nada ponerla en peligro y Edward me acarició el hombro… ¿a caso él sabía de esto?.

_Bella!_ llamó mi amiga al verme, yo miré a Edward y él me sonrió dándome ánimos, miré a mi amiga y di un paso hacia ella mientras Edward tomaba mi cintura con ambas manos, mi amiga venía hacia mi con una sonrisa en el rostro y sorteando a las personas que se encontraban allí.

_No me sueltes…_ le susurré a Edward sabiendo que me iba a escuchar,

_No te preocupes amor_ me dijo al oído mientras su agarre se hacía más fuerte.

Mi amiga llegó hasta mi y yo contuve la respiración para abrazarla,

_Bella!... ¿por qué no me contaste?_ sabía a qué se refería y debía contestar, eso implicaba gastar aire y tener que respirar, me arriesgué y solté el aire mientas me separaba de ella,

_No pensé que me iban a dar esta sorpresa…_ le dije de una sola vez, tomé aire y me aferré al brazo de mi novio al comprobar lo dulce y sabrosa que se sentía la sangre de mi mejor amiga, él lo supo y me abrazó por detrás.

_Pero al menos debiste habérmelo contado… Bella, ¿sabes lo importante que eres tú para mi?_ dijo seriamente tomándome de los brazos,

_Si lo sé… perdón… _ quemaba… quemaba mucho, era lo más cerca que me había permitido a mi misma estar de un humano y eso quemaba, tal vez era demasiado pronto para pensar en que podía andar con libertad entre los humanos, pero debía soportar… por mi amiga.

_Bien… me debes contar todo, quiero saber todo!!!...._ me volvió a abrazar mientras daba saltitos, mi familia veía la escena con precaución y una sonrisa en sus caras detrás de ella, Edward seguía sosteniéndome y sentía la influencia de Jassper que me mantenía calmada… yo le devolví el abrazo esforzándome al máximo, Ángela se separó de mi y me miró de arriba abajo,

_Wauu Bella… si que te sentó bien el viaje, estás más hermosa de lo que recordaba…_ sonrió y yo le devolví la sonrisa expectante a que se diera cuenta de algo,

_Gracias… el amor me sentó bien_ le dije mirando a Edward que besó mi mejilla,

_Oh por Dios!, los felicito a ambos por este gran paso…_ dio saltitos de nuevo mirándonos con ternura,

_Vamos te tengo que mostrar y contar un montón de cosas!_ le dije tomando su mano, comenzamos a caminar pero recordé algo y di media vuelta encontrándome con el resto de mi familia, caminé hasta Esme y la abracé agradeciéndole por haber traído a mi amiga, ahora si todo sería perfecto…

_No debes agradecerme nada, _ dijo mirándome con sus ojos llenos de dulzura _fue Edward quien nos los pidió y nos hizo mover las piezas para poder traerla, él quiso que fuera una sorpresa…_ yo asentí, claro… mi perfecto novio estaba detrás de todo esto, lo miré ceñuda y el me dedicó una de sus sonrisas torcida. Saludé a Carlisle, a Emmett que revolvió mi cabello y a Rosalie que me regaló una dulce sonrisa. Salimos todos juntos del aeropuerto, de una mano llevaba a mi amiga y mi otra mano tomaba la de Edward, mi hermoso futuro esposo.

A penas llegamos al hotel dejamos los equipajes, acomodamos a Ángela en una habitación cerca de la nuestra y salimos a conocer la capilla donde sería la ceremonia, Esme estaba feliz porque conocía la historia del lugar y estaba encantada con el interior de la Capilla… era hermosa y acogedora… justo para nosotros.

Alice me apartó de los demás junto con Ángela para ir de compras por Paris, sin embargo Edward estaba renuente a dejarme ir… pero mi cuñada le aseguró que me cuidaría y lo convenció que mi autocontrol era demasiado fuerte y que lo había demostrado con creces. Me dejó ir pero antes me besó con urgencia sabiendo que no nos veríamos en toda la tarde,

_Cuídate mi amor…_ acunó mi rostro entre sus manos y su mirada era de suplica,

_Si amor… quiero que estés orgulloso de mi, saldrá todo bien_ dije besándolo de nuevo.

Salimos a las calles de Paris y fuimos derecho hacia unos cuantos negocios en los que Alice quería comprar, visitamos en primer termino Victoria Secrets, Ángela miró incrédula las prendas que allí se exhibían y sus mejillas se tornaron de un peligroso color carmín, Alice me tomó de la mano al verme mirar el rostro de mi amiga detenidamente y más de la cuenta…

_Recuerda Bella… es Ángela_ me dijo en un susurro cuando mi amiga se volteó hacia un mostrador tomando algunas prendas. Después de eso tuve la precaución de no mirar a mi amiga cada vez que hablábamos o hacíamos algo que le pudiera resultar vergonzoso… ahora entendía por qué Edward encontraba exquisitos mis sonrojos. Compré solo un camisón adecuado para la noche de bodas, era del color favorito de mi futuro esposo y se ceñía a mi cuerpo acentuando mis nuevas y delicadas curvas, era un poco transparente así que opté por comprar también una pequeña tanga azul noche, eso fue lo que más me gustó… si mi hombre fuera humano le daría un paro cardiaco, igualmente Alice se encargó de comprar más prendas de las que tenía pensado usar, ropa interior de encaje que no dejaban nada a la imaginación y diminutos piyamas de satén fue lo que llenaron las bolsas de compras… traté y juro que traté de convencerla de que no harían falta ya que no necesitaba de esas ropas para poder seducir a mi futuro marido, pero insistió y finalmente me rendí dejando que las comprara. Luego de la dolorosa tortura de mi cuñadita fuimos a elegir mis zapatos de boda, los cuales me fascinaron a penas los vi… de tacón alto y fino, blancos y con delgadas tiras que envolvían delicadamente mi tobillo… me di el gusto de probármelos y me sentía cómoda al saber que mis reflejos habían mejorado junto a mi sentido del equilibrio, Ángela me miró incrédula mientras caminaba por una alfombra mirándome los pies en un espejo. Mas tarde regresamos al hotel y Alice me torturó una vez más con una sesión de prueba de vestido, el cual debo decir era hermoso… se ceñía al cuerpo enfatizando mis curvas, la parte superior era un straples que se ajustaba a mi pecho perfectamente, un delicado encaje blanco envolvía mis hombro y brazos y la falda era ceñida hasta los muslos y luego caía con soltura hasta tocar el suelo, amé el vestido y abracé emocionada a mi cuñada que había confeccionado el vestido perfecto para mí… amaba mi nuevo cuerpo y quería hacer notar cada una de mis curvas y este vestido lo hacía a la perfección.

Las semanas pasaron rápidamente mientras hacíamos los últimos preparativos de la boda y solo estábamos a un día, los Cullen habían ido a cazar antes de la boda y yo me había quedado con Ángela en su habitación haciéndole compañía… sería mi ultima noche de soltera. No sé por qué y no pensaba que los vampiros podrían sentir algo así… pero había comenzado a sentir nervios y mi inseguridad de la noche a la mañana había vuelto para quedarse, la ansiedad y la expectativa era demasiada...

_Ángy… no sé si pueda_ le confesé a mi mejor amiga mientras mirábamos el atardecer desde su balcón.

_¡¿Qué dices?!_ me miró confundida y al mismo tiempo enojada, _Bella… dime que estas bromeando…_

_Shh…_ le señalé que bajara la voz, ella no sabía pero mi querida familia podría escucharnos_ No lo… sé…Edward es demasiado… perfecto y yo…_

_¿Y tu qué?..._ me cortó

_Yo… o sea… siempre supe que no me lo merecía…_ derepente mis dedos parecían ser bastante interesantes,

_Hey!..._ chasqueó los dedos frente a mi cara _Bella… amiga… él te eligió a ti, el te quiere a ti en su vida, no puedes sentirte insegura de nada._

_Lo sé… pero de todas maneras, él sigue siendo perfecto y yo…_

_Tú nada!, tu eres la mujer más hermosa que conozco, eres única y perfecta para él y lo sabes, Edward daría su vida por ti… mira que traerte aquí para casarse y darte todos los gustos… Bella… despierta y no digas estupideces._ temí que se quedara sin aire al decir todo eso.

_Lo sé… estaba segura de mi boda pero…_

_Pero nada… mañana te pondrás ese hermoso vestido y saldrás a por tu hombre…_ me dijo casi regañándome, me abrazó y me sostuvo en su hombro hasta que supe que los Cullen habían regresado… el dulce aroma de mi vampiro invadió mi nariz. No podía ver a mi novio hasta el otro día en la Capilla pero estaba segura de una cosa, él era perfecto y yo…mmm bueno…

El amor y la pasión era lo que más se destacaba de nuestra relación, teníamos el mejor sexo del mundo y podíamos hablar de casi cualquier cosa sin sentir inhibiciones, era mi compañero y mi puerto seguro, sin él mi vida no significaba nada… sin él hubiera sido siempre algo vacío y sin vida… algo sin sentido, pero él hubiera sobrevivido sin mi, estaba segura… yo sin él no lo hubiese logrado pero él sin mi… era diferente, los vampiros se distraían fácilmente…él me lo había contado una vez, ¿Qué sucedería si en el futuro él encontraba una distracción, alguien mejor que yo?, en algún lado existía y si no la había encontrado fue porque yo irrumpí en su vida… ¿y si yo no era su destino?...¿y si solo era su necesidad de cuidarme lo que lo mantenía a mi lado?. No podía vivir sin él, pero sería capaz de sacrificar mi felicidad por él… él lo valía y al menos eso le debía. Te amo mi amor… pero no sé si soy suficiente para ti…

Capitulo 24: Te regalo mi corazón

Amigas!! penultimo capitulo, espero que lo disfruten y agradezco enormemente por haber seguido este fic,las quiero como no se pueden imaginar... sin ustedes no huebiera seguido, ahora me vana a tener para rato. Espero que les guste y nos vemos el miercoles!, besitos y COMENTEN!!



Te regalo mi corazón


La sangre corría por mi garganta refrescando y alivianando mi quemazón, la sensación de satisfacción era comparable con solo una casa… aunque aún así el placer obtenido con mi novio era lejos, algo mucho más satisfactorio. Después de correr por el bosque a la par de él, cazamos juntos un par de pumas, un alce y un ciervo… era excitante ver cazar a Edward, sus movimientos eran precisos y exactos, con un movimiento ya estaba sobre su presa, con otro movimiento quebraba su cuello y luego solo hundía sus dientes en el animal… no le gustaba verlo agonizar mientras él se aprovechaba de su sangre, lo mataba antes con un quiebre seco en su cuello, a demás era pulcro y cuidadoso al cazar… ni una sola mancha de sangre… ni siquiera en su barbilla, ni una como para darme el gusto de hacerle lo que él me hacía a mí… amaba cuando pasaba su lengua por las comisuras de mis labios limpiando los restos de sangre que allí quedaban.

Luego de la satisfactoria caza volvimos a su casa, a ver a su familia… ya que esa mañana él me había sacado a la rastra por la puerta para ir a alimentarme y no había tenido oportunidad de ver a los otros. Cuando cruzamos la extensión del claro donde se situaba la casa de los Cullen fuimos recibidos por una ansiosa Alice que daba saltitos mientras nos acercábamos tomados de la mano,

_Bella… oh por Dios!, te ves hermosa!_ yo no podía entender cómo era posible que ella dijera eso después de mi primera y nada prolija caza, sin contar que mis ropas estaba toda echa jirones por nuestro arrebato de placer en el bosque… miré a Edward que sonreía mientras asentía con la cabeza en dirección a Alice, ¿qué me estaba perdiendo?... entonces Alice corrió hasta mí tomó de mi mano y me llevó con ella dentro de la casa, di vuelta mi cabeza para mirar a Edward y pedirle ayuda de alguna manera pero él solo se reía, luego … antes que si quiera pudiera negarme Alice me tenía acorralada en su habitación,

_Bien hermanita… ahora que todo pasó… estas en mis manos._ dijo frotándose las palmas entre si, un gesto que realmente me dio miedo.

_Alice…¿qué harás?_ dije titubeante al ver que estaba literalmente metida de cabeza en su armario,

_No mucho… prácticamente no necesitas más que ropa, ¿no te haz visto en un espejo?... Ah claro!_ dijo golpeándose la frente con una mano. _Bien… espérame un segundo…_ dijo mostrándome su dedo índice, volteó y desapareció otra vez en su armario. Era increíble… y pensar que me tocaba como amiga-cuñada por el resto de la eternidad, ay no…

_Mira, toma un baño, luego ponte esto y ven_ me dijo arrojando en mi regazo una tela fina y suave, cuando lo tomé y lo miré no pude reprimir un gemido, era absolutamente hermoso y delicado, un pequeño vestido azul profundo sin breteles y tipo straples era lo que me había dado, mejor dicho confiado porque era un pequeño tesoro… por mucho un vestido glorioso.

_Alice… yo no puedo… aceptar esto, es… hermoso._ dije en un hilo de voz, con mi suerte y mi desenfrenado deseo sexual este hermoso vestido terminaría hecho jirones a penas mi novio posara sus ojos en mí.

_Si lo es… y a ti se te verá hermoso…_ dijo pensativa mirándome, de repente su cara se iluminó y salió corriendo tan rápido que ni vi por donde había desaparecido, yo dudé un segundo mirando el vestido… definitivamente era hermoso y no estaba segura si se vería bien en mí, es decir… vamos!, mis inexistentes curvas no me iban dejar lucir ese vestido… ¿con qué lo iba a rellenar?.

_Bella… vamos ve a vestirte y toma estos zapatos… se te verán perfectos._ me lanzó un par de zapatos hermosos a los que sorprendentemente atrapé en el aire, no terminaba de maravillarme de mis nuevas habilidades… le hice caso a regañadientes sabiendo que sería inútil tanta tela y tacones si no los iba a poder lucir. Me dirigí al baño de Alice mientras ésta seguía revolviendo su armario en busca de quién sabe qué más…

Me desvestí más rápido de lo que en realidad pensaba hacerlo, me duche de la misma manera… y me sequé el cuerpo y el cabello en tiempo record,

_¡Sin sujetador!_ dijo Alice del otro lado de la puerta, rodé los ojos, tomé el vestido y bajé el cierre de la espalda… sonreí al imaginarme a Edward bajándolo para sacármelo, me lo puse por la cabeza y lo bajé hasta que las copas del vestido encajaron fácilmente con mis senos, arrugué el entrecejo al fijarme que al parecer mis pechos habían crecido…

_wauu!..._ dije admirándolos, eran turgentes y bien redondeados… escuché una risita del otro lado de la puerta…

_¿descubriste tus pechos?_

_Si Alice… los descubrí_ dije riendo, siempre había sido de talla pequeña, pero ahora tenía un buen par de bien proporcionados pechos. Allí comprendí porque Edward estaba tan obsesionado hace una horas con, literalmente, comérmelos con la boca. Subí el cierre del vestido y me calcé los zapatos, los cuales eran hermosos... de tacones altos y finos y de tiras delgadas engarzadas con piedritas azules, tal vez zafiro, que cruzaban el empeine y el talón para abrocharse alrededor del tobillo. Mis pies se veían bien…

_Alice… ¿por qué me estoy vistiendo así?_ le dije saliendo del baño mirando cómo el vestido resaltaba mis pechos. _¿Alice?_ dije levantando la cabeza, mi cuñada estaba mirándome con los ojos como plato y tapándose la boca sofocando un gritito mientras daba pequeños saltitos, curiosamente ella también estaba vestida con un hermoso vestido rosado.

_¿Tan mal me veo?_ le dije frunciendo el seño, bueno… en realidad tenía la esperanza de verme bien con la ayuda de mis nuevos pechos… pero si Alice veía que no, ella era la experta en esto.

Sin decir palabras mi cuñada me tomó del brazo y me hizo caminar hasta quedar frente a un gran espejo, tan grande como una puerta… lo que vi fue irreal, no podía ser posible… alcé mi mano para cerciorarme que la que estaba frente al espejo era realmente yo, toqué mis mejillas… que ya no tenían el sonrojo habitual sino que vestían un pálido perlado muy hermoso, similar a la piel de los Cullen, me sobresalté un poco por el color de mis ojos… de un fuerte color rubí consecuencia de mi reciente transformación, un color que con el tiempo se iban a ir aclarando y que quedarían con el hermoso color topacio como los de Edward. Mi cabello lucia sedoso abundante cayendo en cascada sobre mi espalda. Bajé mis dedos por mi busto, y si… sin duda mis pechos ya no eran pequeños y comunes, eran hermosos… perfectos y acorde a mi tamaño y contextura física, redondeados y turgentes, casi doy un gritito de felicidad. Mis dedos siguieron recorriendo el vestido que se ceñía a mis nuevas curvas, porque al fin habían aparecido… las curvas de mi cuerpo, mi pequeña cintura y mis caderas tentadoras, sin hablar de las largas y torneadas piernas, mi ego había crecido hasta chocar el techo, de la mujer común y corriente con cuerpo plano y como el de una niña pasé a ser una mujer con un cuerpo que podría despertar la envidia de otras, ahora si me sentiría orgullosa y segura de mi misma si tuviera que caminar por la calle de la mano de Edward, ahora me sentía como su igual… como alguien que ya no desencajaba a su lado.

_Eres tú… y ¿te digo algo?_ me dijo Alice mirándome, yo asentí con una sonrisa en los labios. _lo vas a volver loco_ me dijo asintiendo seriamente.

_No lo sé Alice…_ dije dudando… recordé que Edward no se había dejado tentar tan fácilmente por mi en el bosque, se había resistido preocupándose siempre por mi bienestar,

_¿Quieres comprobarlo?_ me dijo y tomó mi mano, salimos del cuarto y fuimos hasta las escaleras, no podía creer estar caminando con esos tacones sin caerme y ni siquiera torcerme el tobillo. Al llegar a la escalera ella bajó tan rápido que no me di cuenta, comencé a bajar y me di cuenta… tarde, que toda la familia Cullen estaba esperando al final de las escaleras… incluido mi ángel, tan hermoso como siempre. Una vez más me sorprendí al verlos a todos vestidos elegantemente, pero todos tenían algo en común… una hermosa sonrisa en el rostro, a demás de otras cosas propias de su especia por su puesto. Bajé mirando fijamente a mi novio, que no despegó sus ojos de mi, sentí que me desvestía con la mirada, extendió su mano y la tomé para bajar los últimos escalones… me reí por lo bajo al darme cuenta que había bajado todos los escalones sin siquiera mirarlos.

Esme en seguida me abrazó y besó mi mejilla,

_Bienvenida a la familia hija_ la miré sorprendida y sonriendo a más no poder, no podía creer sus palabras. Carlisle también besó mi mejilla y me abrazó mientras los demás se reunían a mi alrededor para formar un abrazo grupal, yo todavía sostenía la mano de Edward, que de a poco jaló de mi hasta quedar liberada de mis nuevos hermanos,

_Hey!... ¡déjanos mimar a este primor!_ dijo Emmett, si hubiese podido sonrojarme me habría puesto de un rojo furioso, Edward siseo y Rose le dio un fuerte manotazo en la nuca al pobre Emmett,

_Amor… solo digo la verdad… ¿a que no…_

_Mejor vamos familia, quiero llegar antes de cumplir mis cien años_ dijo Edward en un intento de cortar lo que Emmett estaba diciendo…todos reímos y seguimos a Edward a la salida, cada pareja fue en su auto… Edward y yo en el Aston… mi querido Aston,

_Edward… ¿me dejas conducirlo?_ mi amor me miró sorprendido, más bien se podría decir asustado _recuerda que mis reflejos han cambiado…_

_Si… pero no sabes donde vamos…_ dijo con una sonrisa torcida,

_Tú guíame…_ le dije mordiéndome el labio, algo que al parecer terminó por desarmarlo ya que en un movimiento rápido y preciso me tiró las llaves de Aston, las tomé en el aire haciendo gala de mis movimientos, caminamos cada uno hacia la puerta que nos correspondía y cuando nos cruzamos delante del auto susurré

_No te arrepentirás_ de manera muy sensual, él me miró por encima del hombro con una ceja levantada… yo solo reí.

Se sentía muy bien conducir esa belleza y mucho mejor era conducirlo con mi guapo novio a mi lado, él siempre tuvo razón… la velocidad era excitante y en ese momento, y se que es algo retorcido decirlo, conducir ese auto me producían espasmos de placer.

_Bella… _ me dijo mi novio poniendo su mano en mi muslo, el aire en el auto estaba impregnado de excitación, yo apreté más el acelerador, me sentía orgullosa de mi misma estar conduciendo a esta velocidad y al mismo tiempo seducir a mi novio mientras lo hacía. Sentí la mano de Edward acariciar mi sexo por encima del encaje de mi ropa interior, por impulso pisé los frenos y me orillé a un costado de la carretera, me volteé hacia mi novio y lo besé con urgencia. Era desesperación, necesidad y lujuria lo que incitaban mis bajos instintos para obligarme a hacer esto, Edward lo sintió y me tomó de la cintura haciéndome salir del asiento del conductor y ponerme de cuclillas sobre él, mi vestido se subió por mis piernas al ponerlas a cada lado de su cuerpo y él se encargó de acariciarlas mientras nuestras bocas luchaban ferozmente una sobre otra, nuestros gemidos inundaron el ambiente del auto, el cual era lo suficientemente amplio como para permitirnos hacer lo que teníamos pensado hacer. Mis manos se movieron cadenciosas sobre el pecho de mi amor mientras restregaba mis caderas contra su erección, nuestras bocas se separaron solo para poder besar el cuello del otro y deleitarnos con nuestros olores, lo que me provocó aún más,

_Bella… eres insaciable_ susurró mi novio al tiempo que uno de sus dedos se colaba por entre mis bragas y acariciaba mi clítoris, yo no podía esperar más…

_Edward te necesito dentro… _ le dije mientras bajaba el cierre de su pantalón liberando su sexo, tan erecto y turgente como siempre. Levanté mis caderas y el saco su dedo apartando mi ropa interior y liberando mi entrada, finalmente me dejé caer sobre su erección gimiendo ambos de placer…

_Oh Edward… _ gemí en su boca _esto es como una droga ¿lo sabes?_ dije mientras comenzaba a moverme de manera tal que nuestras caderas chocaban ferozmente, si hubiese sido humana no hubiese salido viva de esto… ahora entendí todo lo que Edward se había contenido todo ese tiempo de mi humanidad. Sus manos se aferraron a mis caderas ayudándome con las envestidas,

_Tu eres mi droga Bella…_ dijo mientras mis gemidos eran cada vez más fuertes _Bella… dilo_ yo sabía lo que quería y era precisamente lo que estaba a punto de hacer.

Mis paredes se comenzaron a tensionar en mi interior dándome a entender que el estallido de placer estaba cerca, lo único que se escuchaba dentro del auto eran nuestros gemidos y el choque de nuestros sexos, Edward bajó una de sus manos hasta mi centro y masajeó mi clítoris mientras seguía envistiéndome, ese detalle fue lo que me hizo colapsar,

_Dilo…_ me dijo con su voz gruesa por el placer y mirándome a los ojos… no había nada más sensual que los ojos de Edward oscurecidos por el deseo. No me separé de su mirada e hice lo que pedía cuando sentí mi orgasmo chocar contra mí como una estampida de animales,

_Edward!..._ grite entrecortadamente _Oh Edward!_ di pequeños grititos mientras él pronunciaba mi nombre en señal que también había llegado, los espasmos me recorrieron hasta la punta de los pies y me dejé caer sobre su hombro, no estaba cansada ni mucho menos pero el placer me había chocado tan fuerte que por un momento me sentí débil.

_Te dije que no te ibas a arrepentir…_ susurré, el solo rió.

Luego de unos minutos de relajarnos y besarnos dulcemente tuvimos que volver a nuestras posiciones separándonos dolorosamente y arreglar nuestras ropas, nadie nos sacaría nuestras sonrisas de la cara esa noche.

Seguí conduciendo cuidadosamente y no dejándome llevar por el placer de tener el Aston en mis manos, Edward me dio algunas indicaciones, que yo seguí obedientemente y llegamos a un lugar al que nunca imaginé que me llevaría, por lo menos no siendo una neófita, al llegar nuestra familia nos estaba esperando, bajamos del auto y fuimos tomados de la mano hasta ellos,

_¿Tuvieron una parada de emergencia?_ dijo Emmett con una sonrisa picara en la cara, reímos cuando Rosalie le dio un fuerte codazo en el costado,

_Todo comenzó aquí… ¿recuerdas?_ me dijo señalando el Club en el que nos habíamos visto por primera vez, parecía tan lejana pero a la vez tan cerca aquella noche en que vi su perfecto rostro entre las demás caras,

_Esa noche fue la primera noche que soñé contigo_ le dije mientras nos acercábamos a la entrada del Club, Alice se nos adelantó y entró primero,

_esa fue la primera noche en la que no pude dejar de pensar en ti…_ me dijo al oído haciéndome cosquillas con su aliento, me regaló una sonrisa y me tomó de la cintura mientras entrábamos… despegué a regañadientes mis ojos de él solo para darme cuenta del lugar donde estábamos, el Club estaba transformado desde la ultima vez que lo vi, ahora todas las luces eran de un blanco nacarado y alumbraban directamente sobre el centro de la pista de baile, pude distinguir las mesas y las sillas todas vestidas de blanco mientras Edward me llevaba de la mano bajo las luces blancas, di un grito ahogado cuando pude ver el suelo de la pista de baile cubiertas con una hermosa alfombra de pétalos blancos, la música sonó suavemente… era la misma pieza de piano con la que Edward y yo habíamos hecho el amor por primera vez, me colgué de su cuello y comenzamos a bailar al ritmo de la música,

_¿Esta era la sorpresa de la que me habías hablado?_ le susurré al oído, él me apretó más contra él y besó mi cuello, pude ver que Rosalie y Emmett también bailaban a nuestro lado, Carlisle y Esme hablaban en una de las mesas y Alice revoloteaba por la cabina de música junto a Jassper,

_Si… pero aún falta algo más_ me dijo dándome un suave beso en el hombro. _aunque es demasiado poco todo lo que te pueda dar, tu vales mucho más…_ me apreté aún más a su cuello, como si eso fuera posible, seguíamos moviéndonos al compás de la suave música…

_¿Reconoces esa canción?..._ sus labios rozaron mi oído,

_Si… ¿cómo olvidarla?_ solté con una risita nerviosa recordando nuestra primera vez _nos movíamos mientras esa canción sonaba, es hermosa y nunca la voy a olvidar…_

_Bueno… esa canción es tuya… es tu nana._ levanté mi cabeza para mirarlo sorprendida, el acarició mi mejilla y me besó suavemente en los labios,

_Gracias… _ juro que si hubiese podido llorar ya estaría empapando su camisa con lágrimas,

_Bella… eso fue solo la consecuencia al no poderte sacar de mi cabeza, aún ahora escribo para ti… aún ahora eres mi fijación y lo serás siempre._

_ ¿Necesitas un psiquiatra?_ le dije riendo,

_Urgentemente_ rió _Bella… ya estabas dentro mío, desde antes de nacer ya eras parte de mi corazón. Cuando te vi por primera vez supe que había regresado a casa, tu corazón es mi casa… mi hogar. Te llevé en mí por siempre, ya te imaginaba… desde antes que aparecieras en mi vida._ se separó de mi y casi sentí que mi corazón saltaba de mi pecho para volver a latir cuando se arrodilló ante mi,

_Sé que ya te lo he dicho… fui muy apresurado y desesperado por tenerte a mi lado_ me tomó la mano y la besó, sacó algo de su bolsillo… una cajita negra oh por Dios…

_Bella… en tan poco tiempo te convertiste en mi estrella personal, aquella que me ilumina entre toda mi oscuridad, lograste enloquecerme, desarmarme… hipnotizarme… me muevo por ti…y solo para ti._ abrió la pequeña cajita que tenía en su mano y sacó un lindo anillo… ¿lindo?... hermoso! y es poco.

_Mi madre… Elizabeth, me dijo una vez antes de morir… que esta era la joya de su corazón y que era este anillo el que debía portar la dueña del mío, de mi vida y mi alma… Bella, ¿me concedes el honor de ser tu esposo?..._ dijo mientras ponía el anillo en mi dedo mirándome a los ojos… en los que solo encontré devoción. Mi pecho se infló de felicidad y olvidé todo alrededor, me arrodillé frente a él y lo tomé de las mejillas,

_Si mi amor… deseo ser tu esposa…_ y lo besé, un besó que selló una sucesión de besos para toda la eternidad, escuché murmullos y algunos aplausos a mi alrededor… pero este memento era solo nuestro… para siempre.