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Gracias por tu visita, los fics que se publican aquí son salidos de mi imaginación, con los personajes prestados de la gran Meyer… te agradecería que me avisaras si ves algún fic mío publicado por la web, eso se llama plagio y hay que combatirlo. Gracias!

Te toma muchos minutos leer un capitulo? Entonces puedes tomarte un minuto para comentar, no pido nada más. Escribe que algo dejas y lee que algo llevas.


Capitulo 4: El objeto de mi obsesión

Hola amigas!! nuevo capi, POV de Bella, le tenía que tocar así conocemos algo de ella... espero que les guste y espero sus comentarios, las amo!!! Besotes miles y nos vemos la proxima...

El objeto de mi obsesión

¿Qué había pasado?...

Había venido solo unos cuantos días para ser la madrina de la boda de mi mejor amiga y así me encontraba, obsesionada hasta la médula con el único hombre en el que no debía pensar, en el único hombre que es prohibido…

Que irónico, en realidad podía tener a quien quisiera… los hombres siempre fueron un entretenimiento para mí, no tenía la necesidad de salir a buscarlos… ellos venían a mí, pero este… justamente este era el que deseaba y no lo podía tener...

Rosalie me había hablado sobre el hermano de Emmett, me había contado que solo hace unos meses había sido consagrado como sacerdote, siempre pensé que los hombres debían ser demasiado fuertes o ciegos como para llevar una vida de celibato y resistirse a las mujeres, a una noche de pasión o al simple arrebato del deseo humano, enamorarse era una palabra algo fuerte para mi… prefería decir deseo, atracción porque definitivamente no creía en el amor… eso para mi nunca tuvo razón de ser. Nunca habría hombre que me amase lo suficiente como para sacarme de mi infierno personal…

Cuando mantenía mis entretenidas charlas con Emmett siempre mencionaba sus intentos de tentar a su propio hermano y yo reía cuando contaba que sus intentos siempre fallaban, en una de nuestras charlas en el comedor de la Universidad había dejado en claro su posición sobre este tema,

_Entonces si nació para ser sacerdote…_ reía yo sentada en una de las mesas junto a él y Rosalie, él rió y luego negó con la cabeza seriamente, nunca creí que Emmett fuera tan obstinado…

_Algún día… escúchame bien Bella, algún día... voy a lograr tentarlo…_ decía con total convicción, como si de un diablillo se tratara, si hubiese sido humana me habría recorrido un escalofrío, Emmett podía ser demasiado perturbador cuando se lo proponía,

_Si claro… ese día me avisas_… fue justo ese día donde dije las palabras que me comería más tarde, me arrepentí entonces y lo haré siempre,

_Ok Bells… tú misma serás testigo_ dijo con entera seguridad, en ese momento me causó gracia su necedad, pero luego me afligía pensar que tal vez él tubiese razón, Edward Cullen era demasiado perfecto como para no tratar de tentarlo.

La boda de Rosalie se realizaba en una bonita Capilla de Seattle, ella me había pedido hace unos meses atrás que fuera su madrina de bodas, cosa que a pesar de mi condición no pude negarme, ella era mi mejor amiga y si bien desconocía mi naturaleza no podía pasar por alto que ella era alguien para mi, mi mejor amiga y mi confidente. Solo una sola parte de mi ella desconocía… y era lo oscura.

Nos habíamos conocido hace un año atrás, James… se podría decir, mi compañero, mi novio, mi amigo o más bien mi sometedor… mi creador, era amigo de Emmett y habían compartido en la Universidad las mismas clases de arquitectura… Rosalie entró a su vida y por ende a la mía… Una noche salimos los cuatro juntos y supimos que esta amistad tan natural y desinteresada era genuina y que a pesar de que ya eramos adultas esta amistad seguiría afianzándose aún más. A pesar de no poder confesarle mi naturaleza, ya que era una regla común de nuestra especie, ella sabía mis secretos más profundos, razón por la cual James no era de su agrado… si, él me sometía y yo no me apartaba de su lado porque le debía mi inmortalidad, le debía involuntariamente la razón por la cual no había muerto.

No recordaba nada de mi vida pasada, de mis años como humana… según James la razón era que al pasar a la vida inmortal todo lo demás quedaba atrás… las memorias humanas eran borradas y la memoria nueva era inmortalizada a fuego en mi cerebro, los vampiros nunca olvidan… Por esa razón lograba recordar cada una de las cosas que James me hacía, sus desplantes, sus humillaciones y sus maltratos… que aunque mi cuerpo siempre fue inmune a ellos no dejaba de lastimar mis sentimientos, no podía alejarme de su lado… él después de todo fue quien me convirtió, quien me salvó.

Sus palabras resonaban en mi mente cada vez que pretendía alejarme de él,

“Tú me la debes Bella… gracias a mi tú estas aquí…” me decía una y otra vez cada vez que amenazaba con dejarlo… los vampiros nunca olvidan…

“Te vas y te seguiré… no tienes salida Isabella”

Los vampiros nunca olvidan…

“Eres mía y aunque te cueste aceptarlo después de 50 años… me perteneces”

… nunca olvidan… y él no lo hacía, me tenía a su lado como su mayor tesoro y posesión, su ponzoña corría aún en mis venas… miles de veces me dejaba en claro que él era mi único dueño, cientos de veces me mordía marcándome con su veneno en mi interior como muestra de que mi cuerpo le pertenecía… Por eso y porque de alguna manera sentía agradecimiento, no me alejaba de él, me había resignado estar a su lado para siempre… hasta ese día… hasta el momento en que conocí a Edward en esa Iglesia, el día que me perdí en esos castos ojos esmeralda…

_Bien Bells… hoy me caso…_ dijo orgullosa mi amiga Rosalie,

_Lo sé… te felicito, sé feliz…_ dije sinceramente, no había deseo más ferviente para mi que ese

_Gracias Bells… ahora, aprovechemos que James no está aquí… ¡vamos de compras!_ me dijo llena de entusiasmo…

_Rose… mañana te casas, ¿no quieres guardar energías?_ bromeé…

_Solo unas cuantas prendas de encaje… _ suplicó,

_¿No tienes demasiadas ya?_ me había obligado a acompañarla de compras ya varias veces desde que se había comprometido meses atrás…_a demás debo hablar con James_.

Por supuesto él no había podido venir a la boda, por dos cosas… no había sido invitado y no soportaba a Rosalie, en realidad ambos no se soportaban, ella sabía cómo James se comportaba conmigo a pesar de que él había sido extremadamente cuidadoso con su comportamiento en público, lo que él no sabía era que en mis momentos de angustia buscaba a Rosalie para desahogarme… ella se enfurecía cada vez que le contaba de los desplantes y reacciones de James pero siempre respetó mi decisión… siempre diciendo que algún día me daría cuenta de lo canalla que era, de lo malo que era para mi. De eso no tenía duda pero no iba a ser yo quien lo dejaría… él no me lo iba a permitir…

_Vamos, por favor… aprovechemos, al fin eres libre y no quieres hacer uso de esa libertad?_ sus manos tomaron las mías y me miró suplicante,

_Está bien… pero solo unas cuantas prendas y venimos_ Rosalie era feliz, me abrazó y luego de buscar nuestras cosas salimos de la habitación del hotel a recorrer los comercios de la ciudad, habíamos quedado con Ángela y Kate en encontrarnos en uno de los Centros comerciales así nos ayudaban con la búsqueda de Rosalie.

Mientras veíamos las prendas de encaje en los escaparates de la cuidad no podía sacarme de la cabeza esos hermosos ojos esmeralda con los que me había topado ya dos veces, una en la Iglesia y otra en el almuerzo con los Cullen… simplemente no podía dejar de pensar en él. Nunca había sentido un deseo tan ardiente y urgente… ni siquiera lo sentí nunca por James ni por ningún otro hombre que calentó mi cama en esas habitaciones universitarias mientras James salía de cacería o viajaba a las afueras de la ciudad, algo que hacia solo por desquite y despecho. Nunca me sentí tan atraída por alguien… era un deseo que no podía satisfacerse, un anhelo irrefrenable que debía ser aplacado, por el bien de los dos… era algo riesgoso, imposible y estupido pensar en tener algo con Edward… ¡por Dios santo él era un sacerdote!! Y por más que lo que yo era iba en contra de los preceptos de la Iglesia no podía dejar de gustarme, no había vueltas que darle… debía olvidarme de él, es decir… ¿qué sentido tenía estar con alguien que tenía la posibilidad de ir al cielo?... un lugar donde yo jamás pisaría, ¿qué tan egoísta podía ser al querer quitarle esa posibilidad?.

_Bella…_ llamó Rose sacándome de mis cavilaciones, sostenía un hermoso brassier de encaje negro,

_¿Qué te parece?_ me preguntó mientras lo ponía frente a mí, una imagen se me vino a la cabeza, yo usando esa diminuta pieza de encaje mientras Edward me acariciaba los pechos por encima de la tela, sacudí mi cabeza ante esos pensamientos y deseché rápidamente la idea…

_Mmmm… está lindo…_ dicho esto Rosalie fue a pagar por la prenda y seguimos recorriendo el Centro comercial.

Llegamos a casa tarde… muy tarde, no sentía cansancio físico… nunca lo sentía, aunque si podía llegar a sentirme cansada mentalmente, solo mi amiga adicta a las compras lograba eso en una de sus sesiones anti James. En cambio Rosalie si se veía agotada, mañana iba a ser un día bastante largo para ella… y para mí, tenía que pasar todo el día a metros del objeto de mi obsesión y simular que estaba todo bien… nunca iba a estar nada bien, no con él cerca tentando mi autocontrol… “calma Bella, mañana tienes que controlar tus deseos” me decía una y otra vez.

Acompañé a Rose a su habitación para dejar las compras del día, mientras ella se preparaba para meterse a la cama y descansar yo arreglaba las prendas que había adquirido para seducir a su futuro marido, sonreí al ver una diminuta tanga color azul… aunque ese no era su color sabía que igualmente le iba a quedar muy bien, mi amiga tenía un cuerpo de infarto…

_Esa es para ti…_ dijo saliendo del baño ya vestida con sus piyamas, yo miré la prenda una vez más algo confundida… ¿para qué necesitaría yo esa diminuta tanga si la que se casaba era ella?

_El color te sienta bien a ti… a demás estás libre de James, ¿Quién dice?..._ su sonrisa maliciosa me hizo caer en la cuenta en lo que mi amiga pensaba,

_Estás loca Rosalie… mejor duerme…_ di media vuelta y salí de la habitación escuchando su risita, cuando llegué a la mía me recargué en la puerta al cerrarla y me di cuenta que tenía aún las bragas en mi mano, no estaba dispuesta a usarla… porque el único hombre con el que me habría interesado tener algo era prohibido.

Lo único que me calmó en esa larga noche fue un baño de agua fría, la bañera rebosante de espuma y agua fría fue lo que logró sosegar mis deseos, ¡qué maldición para un vampiro era no poder dormir!… al menos así podría tenerlo fuera de mi mente, o no… solo podía rememorar una y otra vez nuestro breve encuentro en casa de sus padres, sus ojos hipnotizantes… su voz de terciopelo… su sonrisa torcida, su cabello sutilmente desordenado, todo en él me llamaba y me gustaba hasta doler… su bien formado cuerpo que no lograba ocultar por más que usara ropa tan sobria… ¡y tan imposible!...¡maldición! debía dejar de pensar en él.

Ya al amanecer salí de la bañera preparándome para la celebración, debía primero ayudar a vestir a Rosalie así que fui hasta su habitación para encontrarme con nuestras otras amigas y poder vestirla, peinarla y maquillarla… Rosalie no necesitaba tanto arreglo, ella era hermosa de por si. Al llegar allí me encontré con una Rosalie nerviosa y ansiosa tratando de tranquilizarse mientras Ángela le arreglaba el cabello, me encaminé hacia la esquina en la que se encontraba su vestido delicadamente posado sobre un enorme sofá… era hermoso y hecho para ella, simplemente a su medida, la ayudamos a ponérselo y quedamos orgullosas mirándola cuando su cuerpo se reflejó sobre el espejo de cuerpo entero que se encontraba en una esquina, cada parte se ceñía a sus curvas y su cabello caía a un lado dándole un aire sobrenatural, con mis amigas reímos de satisfacción cuando Rosalie dio el visto bueno. Ya casi al mediodía todo se encontraba preparado, las damas de honor listas y yo enfundada con un hermoso vestido color azul que ella misma, con su sentido de la moda y la elegancia había preparado para mí. No era propio de mí, pero había comenzado a sentirme nerviosa… no era para nada relacionado con la boda de mi mejor amiga… el hecho de volver a ver a Edward y verlo oficiar la celebración me había puesto en este estado.

Salimos rumbo a la iglesia en una hermosa Limosina que Emmett había encargado para nosotras, era blanca y espaciosa, lo suficiente grande como para albergar en su interior a nosotras cuatro y a mis tíos Carmen y Eleazar, ellos fueron quienes nos habían acogido a James y a mi en su familia, y eran iguales a nuestra condición…

Al llegar a la Iglesia con una Rosalie sumamente nerviosa supe que si fuera humana mi corazón estaría colapsando en mi pecho, ella se encaminaba al altar esperando ser recibida por Emmett quien sería su esposo y yo…. bueno, si alguna vez había soñado con el matrimonio no era precisamente ese hombre que esperaba ver ese día el protagonista de mis sueños…

Ayudé a Rose a bajar de la Limosina asumiendo mi papel de madrina mientras Ángela y Kate se aseguraban que la cola del vestido, el velo y el ramo estuvieran en su lugar, yo le daba palabras de ánimo a mi amiga que sonreía nerviosamente mientras una hermoso Ave María comenzaba a sonar en el interior de la Iglesia

_Es hora Rose…_ dije mirándola a los ojos, ella asintió y suspiró profundo, di media vuelta y las damas de honor se ubicaron detrás de mí mientras Eleazar, que se había ofrecido a entregar a la novia, enredaba su brazo con el de Rosalie para encaminarla hasta el altar…

A ritmo pausado y lento fui entrando a través de las puertas de la Iglesia con la mirada clavada en el suelo, sabía lo que me esperaba… fui conciente de ello todo el tiempo, pensé que tal vez él era lo suficientemente dispuesto para esquivar mi mirada ante una Iglesia lo bastante concurrida así que levanté la mía… pero mis suposiciones habían fallado una vez más y frente a mi esperando en el altar se encontraba el hombre que había roto cualquier regla y precepto de la Iglesia… porque era demasiado tentador para su propio bien, extremadamente demasiado como para abstenerse a no tener pensamiento impuros con él.

Edward estaba frente a mí, vestido con sus atavíos sacerdotales posando despiadadamente sus hermosos ojos verdes sobre mi… me avergoncé como nunca cuando su mirada, casi involuntariamente, recorrió mi cuerpo desnudándome… allí… frente al altar!, al notarlo su mirada volvió a la mía y noté en sus mejillas un exquisito rubor lo suficientemente tentador como para saltarle en cima y beber de él hasta saciarme, pero era un comportamiento que no esperaba de mí… si algo tenía que agradecerle al extremo a James era el hecho que siempre había evitado a toda costa que yo fuese un monstruo, me había “educado” por decir de alguna manera a beber de sangre animal… solo para no lanzarnos encima de cualquier humano que se nos cruce y poder convivir con ellos, sacando provecho de ello. Mi mirada jamás se desvió, mis topacio con sus esmeraldas jamás rompieron la conexión y toda pizca de compostura que había en mi interior quedó relegado en el olvido cuando llegué frente a él, su ultima mirada antes de darme vuelta para esperar a Rosalie fue acompañada con una leve sonrisa torcida a la que respondí con una sonrisa cómplice… ¡¿cómo podía ser capaz un hombre como él hacer eso frente a toda esa gente?!... no quería ser yo quien condenara su alma, él era digno de entrar en el cielo, si es que había uno… y yo no era quien para sacarle ese derecho, esto se me estaba yendo de las manos y no quería orillarlo al pecado y menos conmigo… un demonio, una criatura maldita… yo menos que nadie.

Al darme vuelta y ser conciente desde que entré en la Iglesia de toda esa gente, supe que lo que estaba haciendo estaba mal, muy mal… si existía alguna posibilidad de que mi alma se salvara, si es que la tenía, la había echado a la basura tan pronto puse mis ojos sobre este hombre prohibido, tan pronto como me fijé en él.

Cuando Rosalie llegó junto a Eleazar frente a él, no pude evitar mirarlo… él se abocó a la tarea de llevar a cabo la ceremonia, noté cierto temblor en su voz cuando dijo “quién entrega a esta novia” pero tal vez solo fueron evidencia de su nerviosismo por ser su primera boda. ¿Dejar de mirarlo?... no, no estaba dentro de mis contemplaciones, eso era algo que no podía dejar de hacer y mientras lo tuviera frente a mí, aún me cayera el cielo encima, mis ojos siempre serían de él… porque era justamente él el que me había puesto en esa situación, por ser tan inhumanamente perfecto… tan perfecto como lejano, porque era él el causante de mis reacciones y de mis pensamientos, solo él…

15 comentarios:

Unknown dijo... [Responder]

Ahora que mi ángel de medianoche se marchó un regalo me dejó, ahora es mi AP, esta bella historia que su lugar reemplazó. Besotes mi ángel

Alice_t dijo... [Responder]

tan perfecto como lejano...q bien se lo q significa eso.
ni decir, q st capitulo m dejo sin aliento.

bss

Ianix Cullen dijo... [Responder]

EDWARD CULLEN ES PELIGROSAMENTE TENTADOR wua lu ¡¡¡¡¡ esta espectacular el fic, por que siempre que escribo comentario se me van las ideas para felicitarte ahhhh claro por que me dejas en SHOCK creo que mi cerebro no aguanta mas.
besitos desde colombia
ps: espero el viernes el sgt cap bye

Maria Gonzalez dijo... [Responder]

Guao, hoy estoy corta de palabras, el capitulo estuvo muy bueno, me quede con mas ganas! eres genial Lullaby!

Un gran beso

DreamsHunter dijo... [Responder]

Esta genial, es bueno ver que Edward es el humano "frajil" pero aun así sin perder su esencia y su hombria... esta genial!!!

Claire dijo... [Responder]

ahh me ha encantado...es bueno saber que piensa bella tambien y mas siendo vampira...y creanme con un sacerdote asi cualquiera...espero que todo termine bien porque ahora entro James jaja me encanta!!!!

Laurita! dijo... [Responder]

Muy buena historia Lullaby. Ya espero que llegue el próximo capítulo a ver qué pasa que este sacerdote y la vampiresa ^^
Si me aceptas un consejo (como una sugerencia... Ante todo decirte que las historias son geniales por supuesto) ten cuidado al escribir con los verbos para intentar mantener el mismo tiempo siempre y que no se mezclen el presente y pasado. No sé si es que a mí me suena raro por ser de donde soy o si realmente es que están mezclados.
Un beso desde España =)

diana dijo... [Responder]

hay q puedo decir....... me mata me mataaaaaa

Ladyclumy dijo... [Responder]

EL capitulo estuvo muy bueno que mal que james trate mal a bella pero me imagino que todo va a cambiar ahora que vio a edward.

Anónimo dijo... [Responder]

Bella con James?? Ugg jeje
El capitulo me a gustado mucho Lullaby, como siempre ^^

Caera Edward en la tentacion?? Bella se rendira a él?? Que ganas, que ganas!!

Espero con ansias el siguiente capi jeje

Besos

Bárbara

Erzengel Eds dijo... [Responder]

Lullaby... eres magnifica!!!!
Amo esta historia...

Y ver ahora el aldo de Bella... que vida tan fea ha llevado :(
Pero bueno.. por algo conopce a Edward, no?
Hum!!! ya quiero leer el siguiente capi...

Sigue asi, que me encanta!!!!

johanna dijo... [Responder]

ufff....por donde empieso
me gusta muchisimo la historia
amo a edward
pobre bella, no lleva una vida facil al lado de james
pero aqui esta edward "tan inhumanente perfecto" para salvarla, haber como se deja tentar el
besitos guapa

Maria Camila. dijo... [Responder]

Lullaby estan geniales todas tus historias.
Perdoname que me pase por aqui tan tarde pero apenas acabo de ver tu coment :D
Y a que te refieres con afiliarnos? jaja perdona mi falta de conocimiento :P
Cuidate muñeca.

Erzengel Eds dijo... [Responder]

Lullaby!!!
intente dejarte el aviso por chat, pero me salta error... tienes premios en mi blog.. besotes!!!!

Twilightmaniaca dijo... [Responder]

Excelente, como siempre me dejaste con ganas de mas Lubally hermosa, esta historia me pide que no deje de leerla, wow, voy leyendo por mas, claro que si, a ver cuantos capitulos me deboro leyendo, jeje