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Gracias por tu visita, los fics que se publican aquí son salidos de mi imaginación, con los personajes prestados de la gran Meyer… te agradecería que me avisaras si ves algún fic mío publicado por la web, eso se llama plagio y hay que combatirlo. Gracias!

Te toma muchos minutos leer un capitulo? Entonces puedes tomarte un minuto para comentar, no pido nada más. Escribe que algo dejas y lee que algo llevas.


Song shoot 14: "7 de Septiembre" Concurso "Notas de amor"


Autora: Ale de Moesia
Canción: 7 de Septiembre de Mecano.
Pareja: Edward - Bella


7 de Septiembre

Edward miro el calendario por enésima vez el día de hoy. Estrujo su cabello como de costumbre y cerró los ojos. Espera contando los segundos para verla de nuevo…


Recordó su risa y su boca, su olor impregnado en su mente. Tan diferente de su esposa…

Abrió los ojos de golpe. Miraba a la clase que le había tocado ir a dar una conferencia acerca de los intercambios de la escuela de música quienes se debatían en un ensayo. Hoy su mente viajaba demasiado lejos como para preocuparse por la trivialidad de su temario de música.

Su celular lo atrajo a la realidad con un mensaje de texto:


Te espero donde siempre


Te amo Bella 

Su corazón dio dos brincos y en su boca se formó una sonrisa entera, que tan pronto surgió se vio envuelta de culpa.-Bien eso es todo, espero en el correo sus ensayos. Que tengan una excelente vida- Pronuncio tomando su saco y el portafolio color guinda que siempre llevaba.Sus pupilos lo miraron con curiosidad pero no prestaron mucho interés, ya que no desperdiciarían los 20 minutos libres la última conferencia que les había otorgado su profesor.
Claro ultima para ellos, ya que la versión que había dado a su esposa era muy diferente. El regresaría hasta lunes a primera hora pese que había acabado el trabajo en aquella lluviosa y pintoresco pueblo.


Edward condujo su auto con más rapidez de la habitual, paro en una florería y compro orquídeas.

Mientras Bella movía sus manos nerviosa como hacía ya 7 años lo venía haciendo en esa fecha, la anticipación del encuentro se formaba en su estómago haciéndola sentir ansiosa.

El café que había pedido se estaba enfriando, el pequeño restaurante daba el aspecto de no cambiar al paso del tiempo. Recordó el primer día que había estado en el trayéndole una oleada de emociones que la dejo sin aliento.

Ese era el lugar donde todo había comenzado, donde todo regresaba. Cada año era lo mismo, esperar por él…

Miro su celular con la foto de su prometido, no sintió ni si quiera un tercio de lo que sentía al ver a Edward, comenzando por su cabello hasta sus ropas, pasando por su boca, sus ojos que la hacían estremecer cuando la miraban. Dio un sorbo a su taza intentando sopesar la idea del por qué seguir haciendo esto, cada año, la misma fecha. Se encontró ensimismada encontrando la respuesta más lógica y a su vez la dolorosa verdad; Lo amaba de una forma que la sobrepasaba a ella e incluso a su propia vida.
-Siempre tan hermosa- susurro una voz que reconocería incluso si le llamase en una multitud. Y por la que iría a través de senderos de fuego. Así de segura estaba por él.

Giro para encontrarse con los labios de Edward a escasos centímetros de los suyos. Le sonrió de esa forma que la desarmaba desde que tenía 17 años.

Edward la miro como la primera vez que la vio en aquella cafetería estudiando, cuando pidió su teléfono y cuando la beso; El primer encuentro que desato todo tal como efecto domino. Solo que en este caso los daños colaterales eran demasiado para recordarlos en aquel momento.

-Pensé que no vendrías- Susurro disfrutando del aroma de Bella, acercándose a su cuello.

-Sabes qué día es hoy...-Atino ella a decir con un suspiro.

-7 de septiembre…- Dijo contra la piel de su cuello –Sabes que es el día que más espero en todo el año, el que ansió que durase para siempre- La miro a los ojos, esos ojos chocolates que calentaban su corazón y alimentaban su deseo, los mismos que extrañaría en cuanto volviera a los azules que le esperaban en casa.

-Nuestro aniversario- Bella cerro los ojos y se permitió disfrutar, solo tenían un fin de semana para estar juntos.

-Correcto. Feliz Aniversario- Edward le tendió el arreglo de flores y el collar que le había comprado.

-Es hermoso. ¿Podrías ponérmelo?- Ella no pudo esconder su emoción, mordió sus labios al mirar el hermoso corazón de plata.

Él lo tomo colocándolo delicadamente en el cuello que podría describir de manera exacta, en el que le encantaba hundir su nariz por las mañana.

-El mío es tuyo- Alzo la mano de ella hasta ponerla donde su corazón latía desbocado para afirmar sus palabras.

Bella se quedó sin palabras mientras sentía el tacto de su pecho, ella sabía perfectamente a que se refería.

-Podrá ella estar conmigo, pero nunca dejare un momento de amarte- Las palabras que pronunciara hace tiempo resurgieron en su mente. Sabía lo enfermo de la situación y aun así no tenía el valor para dejarla, era como a adicción que sobrepasaba límites o cordura en ella.

-Sabes que el mío también es solo tuyo, solo late así contigo.- Edward tomo su mano que le invitaba a sentir una sensación parecida a la que ella estaba experimentando

Se quedó encantado al sentir aquella verdad, sus ojos brillaron.

-La melodía más hermosa del mundo- La beso suavemente, su mano acaricio el cabello suave caoba de Bella. No podía dejar de probar esa boca que tantas veces había añorado en soledad y silencio, su sabor bailaba en armonía con sus labios, cuando sintió su lengua moverse de manera demandante, acariciando la suya con la pertenencia que siempre han tenido.

-Abre mi regalo- Atino a pronunciar Bella, chocando las palabras contra su boca, aun aturdida con el beso. Edward sonrió y asintió, sentándose a su lado importándole poco la silla puesta del lado opuesto. No podía darse el lujo de derrochar segundos preciados a  su lado.

Ella saco una pequeña caja verde y una bolsa de color azul.

-El primero sé que te encantara- El saco de la bolsa que había tomado primero, un perfume, el que el usaba siempre.

-Armani…- Sonrió y la beso solo rozando sus labios.

-Creo que el segundo se parece de cierto modo a este- Señalo el corazón en su cuello.

Contenía un reloj de bolsillo grabado. La frase en el exterior era 7 de septiembre y en el interior estaba aquella fotografía que se habían tomado hacía tiempo donde él la besaba en la mejilla mientras ella sonreía.

-Te amo- Aferro con su mano el regalo y la beso de manera abrasadora, tomo su cintura con delicadeza para atraerla a su cuerpo.

Se separaron aun contra su voluntad, agradecían el lugar donde estaban, les permitía la intimidad que querían, sin esconderse, sin dudar solo ellos.

Se acercó un mesero sigilosamente.

-¿Desean ordenar ahora?- Saco su dispositivo para hacer el pedido.

Cortaron un nuevo beso, el tomo su mano dándole un pequeño apretón, Bella miro ese gesto y beso su mandíbula.

-Tráiganos la lasaña especial y una botella de vino- Tan pronto término de pronunciar la última palabra el mesero se apresuró a traer la orden.

-La misma mesa- Bella acaricio los filos de está cerrando los ojos como si cada vez que estuvieran ahí les tuviera algo nuevo que contar.

-Las mismas manos- El por su parte sostuvo la muñeca de ella depositando besos suaves y repletos de ternura a lo largo de esta.

-Feliz aniversario amor- Continúo besándola, contemplando cada detalle, acariciando únicamente su rostro.

Comieron en silencio, disfrutando del plato que los había conducido por primera vez al lugar donde fue la primer cita de los dos. Sus ojos se buscaban con la anticipación de que se hallarían, cada vez que pasaba le arrancaba una sonrisa cómplice.

Platicaron de su vida, omitiendo a sus respectivas parejas. No necesitaban arruinarse la ocasión con semejante distorsión entorno a su precaria situación. Tanto Bella agradecía no escuchar de Tanya la mujer y madre del hijo de Edward, como él no tenía si quiera la ligera intención de oír alguna mención de Jacob el prometido de su Isabella.

-Así que la música sigue siendo lo tuyo ¿eh?- Bella bebió un sorbo de su copa rebosante, alzando una ceja divertida.

-Ya sabes que es la segunda pasión que tengo en la vida- Susurro con la mirada fija en ella abrazando su imagen en la mente, mientras ella se sonrojaba. –La primera siempre serás tú….- Beso sus nudillos delicadamente haciendo que ella se estremeciera al puro contacto.

El mesero regreso.

-¿Quieren algún postre?- sugirió el hombre que no aparentaba más de los 30 años mencionando desde galletas hasta un soufflé de chocolate.


A Bella se le antojo un pastel de fresas, pero antes que pudiera decir algo Edward intervino.

-Tengo una idea de postre mucho mejor que un insípido pastel- Su mirada la traspaso con deseo y urgencia, mirándola desde su cabello hasta sus zapatillas de color negro, ella solo se mordió el labio tímidamente.

Pidieron la cuenta y el salió abrazándola de la cintura, su cuerpo parecía pertenecerle, a pesar de los gruesos suéteres que llevaban dado el clima, parecían no interponerse en la conexión que ambos sostenían de forma palpable.

-Vamos a nuestro hogar- Beso su frente abriendo la puerta de su volvo plateado, ella suspiro mientras entraba lentamente.

Encendió la radio, en cuanto sonó los nocturnos de Chopin se sumergieron en una atmosfera de tranquilidad y donde solo existían ellos, flotando en algún lugar del espacio, en el tiempo que deseaban. Tomaron sus manos todo el trayecto mientras con destreza Edward manejaba con la otra a la casa que estaba escondida entre un espeso camino donde colindaba con un bosque casi al llegar a la reserva del lugar.

Miraron aquella construcción que solo utilizaban únicamente 3 días al año. Donde guardaban cosas que les recordaban su amor. La fachada clásica y rustica en madera daba la sensación de calidez propio de un lugar así.

Edward bajo y abrió la puerta de la mujer que le robaba cada respiración con su sola presencia.

-Bienvenida- Se acercó rápidamente a tomar sus labios, a recorrer con sus manos la figura de Bella que al contacto se erizo completamente.

Abrió la casa que los recibió callada y oscura, al buscar el interruptor miraron con detenimiento el interior. La chimenea situada al final tenia fotos de ellos en diferentes lugares, momentos, ocasiones y en todas se mostraban radiantes, llenos de felicidad y amor. Desde algunas del instituto donde se conocieron, pasando por las que cada año se tomaban. Como bien lo habían dicho, este era su hogar, la mezcla de sus personalidades se respiraba con armonía en cada espacio. El olor a madera inundo sus sentidos.

-Te amo- Ella expreso con esas palabras simples todo lo que el hombre frente a ella le hacía experimentar, como aún seguía tan enamorada de él como el primer día, su boca aún conservaba el efecto embriagante que la aturdía.

Edward la beso demostrando que él le pertenecía, que su boca estaba hecha solo para ella, que su tacto era para complacerla y así lo haría.

Tomo su suéter y lo saco apresuradamente, para perderse en la visión de su cuerpo sin la estorbosa prenda. Pronto miro sus pechos que reaccionaban a él como siempre, debajo de la blusa azul índigo.

-Mi color favorito- Alcanzo a decir en cuanto sus manos masajeaban y torturaban sus cumbres, endureciéndolas hasta lo imposible. –Las extrañe tanto...-acaricio los senos que pedían por su atención, mientras que Bella solo gemía elevando sus brazos al cuello de él.

-Son tuyas...-Gimió ella, para luego encontrarse con unos ojos verdes oscurecidos y flameantes de deseo.

-Solo mías...-Acerco su boca dando pequeños mordiscos sobre la tela haciendo que se perdiera de placer, la cargo colocándola de manera cuidadosa sobre el sofá negro, se deshizo de la blusa que le impedía perderse en la piel que clamaba por él. Su sujetador negro de encaje se había desacomodado dejando a la vista uno de sus senos en todo su esplendor. Él lo ataco deslizando su lengua formando figuras sobre su punta, desabrocho el sostén cuyo broche en medio lo llamo haciéndole la invitación de retirarlo. Cuando sus senos quedaron totalmente expuestos, se colocó de manera automática sobre ella, quien separo sus piernas dándole permiso de colocarse entre ellas.

-¡Dios!- Bella sofoco un gemido contra el cuello de Edward quien acerco el bulto en sus pantalones rozando su muslo.

-Es lo que le haces, “el” quiere jugar con “ella”- Acerco sus manos a la intimidad de Bella que permanecía oculta tras los jeans pero que latía con fuerza en cuanto él había puesto sus dedos sobre esta.



-“ella” no sabe si “el” la desea- Ronroneo seductoramente llevando su mano a la dolorosa erección que continuaba aprisionada, sofocando un gemido por parte de el en cuanto la rozo.

-Quieres que la convenza- Edward alzo su ceja tratando de contener la urgencia de arrancarle lo que le quedaba de ropa en ese momento. Ambos disfrutarían, le demostraría cuan hambriento estaba de ella, lo que le hacía sentir. La devoraría lenta y deliciosamente.

-Si quieres…-Levanto los hombros fingiendo restarle importancia con el reto impreso en las palabras.

Trazo círculos en su vientre guiando sus movimientos hacia los botones de sus jeans deleitando la boca de Bella con besos apasionados y llenos de entrega, ella respiraba entrecortadamente elevando el deseo en él.

Edward le quito los pantalones con un movimiento rápido, recorriendo sus piernas con las yemas de los dedos, traslado sus labios a través de la mandíbula dejando besos húmedos en su garganta, respirando en su cuello. Lamio el camino a sus pechos con énfasis determinante. No salían palabras completas o con coherencia de ella.

-¿Esto crees que la convenza?- Murmuro contra uno de sus pechos sujetando la punta con los dientes suavemente.

-Quizá...-Contesto agitadamente.

-Bueno supongo que debo tomarla más en cuenta...-Dicho esto, tomo el elástico de las bragas de encaje que lo esperaban. Tiro de ellas aun sujetándolas con su boca, ella lo comprendió de inmediato y se deshizo de ellas con las piernas.

-Hola- Saludo a su Intimidad pasando su nariz por esta, inhalando el aroma que desprendía y que embriagaba a Edward de sobremanera. Bella por su parte se humedecía cada vez más con cada roce, cada palabra.

-Deliciosa- Pronuncio antes de invadirla con su lengua, probando aquella maravillosa experiencia, perdiéndose en el sabor de Bella, quien se aferraba a su cabello como si fuese un salvavidas.

-La has convencido…-Elevo sus caderas cada vez que el intimo beso que recibía se profundizaba, exigió sus labios en los suyos con fiereza, podía percibir su sabor en ellos.

Las pequeñas y suaves manos de Bella se dirigieron a la camisa de color negro desabotonándola sin cuidado alguno. El gruño necesitado. Después sin darle un segundo si quiera para detener la habilidad de sus dedos que se deshacían de los jeans que lo seguían cubriendo sin piedad alguna.

Bella le dedico una mirada picara y suspicaz relamiéndose los labios al contemplar el efecto que causaba en él.

-A ti también te he extrañado- Le dedico una sonrisa tímida a la palpitante erección y busco los ojos de Edward quien no dejaban de observarla ni un minuto, deleitándose con el sonrojo que estaban adquiriendo sus mejillas dada la excitación.

-Te amo- Dijo posicionándose en su entrada, disfrutando de la asombrosa sensación que la humedad le otorgaba, dándole la bienvenida. Impulso sus caderas entrando relajadamente en ella, despacio, disfrutando cada centímetro de su anatomía.

Bella gimió en cuanto sintió a su visitante, su interior estaba hecho a su medida, lo recibió  gustosa, como si estuvieran esperando ese momento, se quedaron así unos minutos mirándose a los ojos, dejando que el momento durara para así recordarlo en la soledad de sus vidas, atormentarse con esa visión hasta que volviera a ser su aniversario..

Mientras Edward salía de ella para regresar una y otra vez a su punto de partida, la beso como si ella fuese agua y el un sediento en un oasis.

Las uñas de Bella se encajaban en la espalda fiera y dura del hombre que le propinaba un placer único.

-Edward... Mas... rá-pi-do.-Soltó agitadamente envolviéndolo con sus piernas acercándolo más.

-Bella eres mía-Gruño girándose boca arriba, dándole el total control, mientras ella movía sus caderas en un delicioso vaivén deleitándolo con el baile que sus senos le ofrecían al moverse de un lugar a otro alternadamente.

De nuevo la coloco de espaldas ágilmente, deslizando sus manos hasta su cabello que caía en un perfecto abanico adornando su níveo rostro.

Después de la sesión de embestidas y gemidos, siguieron gritos repletos de placer en cada nota. Él no se movió cuando las paredes de ella se contrajeron aprisionando su miembro, disfrutando de esa sensación abrumadora acompañada de los gemidos llamándolo. Después de dos estocadas más la acompaño en ese cielo que a pesar de tener en cuenta que para ellos no habría otra cosa que el infierno por lo que hacían, aun así se dedicó a besarla, a tomar todo de ella, a saborearla aunque después su ausencia le desarmara y le atormentara.

Bella cerró los ojos tratando de tranquilizar su respiración, su pecho subía agitadamente.

-Aun lo tenemos- soltó después de una risa pastosa.

-¿A qué te refieres?- Edward aun no salía de ella, no quería sentirla lejos en el tiempo que estuvieran juntos, la acerco a su pecho acariciando su rostro y besando su mandíbula.

-El toque en el sexo… Es decir, no lo hemos perdido- Aun se podía ver el placer que salía de ella por cada poro, el solo la beso suavemente acariciando su garganta.

-Es cierto- El por su parte sonrió y la apretó más contra él. Esperando que el tiempo se quedara así, que no hubiera un después, un mañana... Una despedida.

-Es porque nosotros hacemos el amor y no solo tenemos “sexo”- Dijo asintiendo.

Bella solo lo beso y miro con adoración, si las cosas fueran diferentes estaba segura que serían felices, ambos en aquella casa o incluso en la miseria.


El pasar de los días se dio entre lluvias, sexo, comida y películas en ese orden, dándole prioridad al sexo, no importaba si la locación era el jacuzzi, la cocina, el cuarto de lavado, la recamara, la sala, el auto o incluso el lluvioso bosque.

El domingo al medio día, después de haber tocado más de una vez un cielo oculto entre las sabanas, probado la pasión, el momento de decir adiós se acercó de manera trémula.

-Te amo…-ambos pronunciaron las palabras que los aferraba a seguir con la locura en la que vivían. La verdad los golpeo en cuanto su realidad llego. Ella regresaría al lado de su prometido, esperando que pasaran los dos meses que faltaban para su boda. El a su casa, porque no se le podía llamar hogar, su propio infierno terrenal si no fuera por su hijo que lo aferraba a no perder la cabeza.

Se abrazaron, con el corazón hecho añicos, no podían tener más que eso, el amor a veces no es suficiente, así puedas amar de forma irracional a una persona no significa que puedan ser felices. Las lágrimas se desbordaron por los ojos chocolate de Bella.

-Te extrañare… Hasta nuestro próximo aniversario...-Dijo entrecortadamente, la angustia de la espera le estrujo demandantemente el corazón. Él la aferro a su cuerpo, se llevaría su aroma, su sabor así fuera hasta el mismo infierno. Gustoso lo conservaría aunque aquello fuera su castigo el cumpliría una condena feliz.

Ella se separó para prepararse para salir, se colocó su sortija de compromiso y tomo su bolso, ambos iban al aeropuerto; Mientras Edward tomaría el vuelo a Boston, Bella lo haría a California. En cuanto ella termino de arreglarse ambos miraron con la sangre hirviendo los anillos que adornaban sus dedos, odiándolos con todas sus fuerzas. El si quiera imaginar que otros los besarían, dormirían y estarían con ellos sin problemas, complicaciones o temor les revolvía todo en el pecho creándoles vacíos y huecos en el estómago.

Se despidieron a las puertas del Aeropuerto, ambos se besaron delicadamente, dejando de lado los ruidos o miradas externas, solo existían ellos…

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Gracias mi Lola! Besotes y suerte!

9 comentarios:

Rios de Tinta dijo... [Responder]

Hola Lola ¿Que tal? Bueno no siempre el amor sale ganando. Dicen que el amor todo lo puede y en este caso llega a ser verdad ya que ellos siguen juntos a pesar de las circunstancias pero...no como quisieran.
un beso cielo me gusto tu SS

Juliana Gómez dijo... [Responder]

Ay juemadre mi Ale, cómo así? osea, qué paso? yo quiero saber todo y más¡¡¡ ya plisss¡¡¡ JODER¡¡¡¡

And dijo... [Responder]

que puedo decir es muy romántico pero triste pero es algo que se puede ver en la vida real........

Isabella Macouzet dijo... [Responder]

increible mi Ale como siempre. La forma en que se narra el encuentro tan idilico, la triste despedida... pff muy bien relacionado con la cancion

K dijo... [Responder]

snif... aahyy pañuelos! Es tan triste pero tan hermoso a la vez. Sabes mi lola?, me tocaste una fibra de mi ser... veo con mis ojos un amor asi en mi dia a dia y no puedo creer que dos personas se amen y aún asi no puedan estar juntas. Es verdad... el amor a veces no es suficiente. Gracias preciosa, te amo y te deseo mucha suerte.

Teles dijo... [Responder]

Mi Ale, en cuanto he visto la canción he empezado a temblar....Ay mi amore rockero, qué bonito y qué triste a la vez. Eso sí, como siempre, me terminas arrancando una sonrisa...esta vez con la elección de los destinos ;-) Te adoro
T.

Bell.mary dijo... [Responder]

Simplemente me fasino, es terrible pensar que no siempre el amor puede vencerlo todo, aqui lo importante es que a pesar de todo su amor sigue intacto no importa que solo sea por un fin de semana y cada aniversario, lo importante es la calidad de tiempo que se dan, te juro me dejaste con lagrimas en los ojos, soy muy mala para las despedidas...........
Suerte......... Besos

Ada Parthenopaeus dijo... [Responder]

Ohhh polllis que puedo decirte... tu sabes que me hace mover este corazon como loa y esa cancion mas que perfecta... cosas de la vida verdad cariño, te amo mi chavelita un abrazo y suerte, bienvenida again

Lumy Cullen dijo... [Responder]

Lola el capí estuvo buenísimo. De verdad me encantó. Tanto amor me derrite, estoy contigo no siempre se puede ser feliz como se desearía. Te deseo mucho éxito!!! Saludos!!!